domingo, 13 de marzo de 2016

Berlín o La capital del reino

   Berlín espoleada por los agravios sufridos durante el siglo XVII (ver Berlín o La ciudad medieval) se encuentra sumida en la decadencia. Sus gobernadores se enfrentan a una ardua tarea de reconstrucción. Es el momento de hacer grandes elecciones para salvar lo que ha quedado. Buscar una nueva identidad alejada de las guerras que habían asolado Europa y luchar por lo propio hasta restaurar la fortaleza perdida. Con una necesidad acuciante de capital humano se invita a numerosas familias judías de Viena para que se instalen en Berlín. Les seguirán los hugonotes huidos de Francia con la promesa de ventajosas rebajas tributarias.

   Con todos estos aires de renovación y el ímpetu puesto en la salvación de Brandeburgo no tardarían en llegar los sentimientos patrióticos tras los traumas sufridos. La identidad de la región se consolida y la figura del ambicioso gobernador Federico III es clave para poner un nuevo pilar de la sociedad alemana. En 1701 Federico III se autoproclama rey Federico I del reino Prusia-Brandeburgo y establece en Berlín la capital del reino. Y decide que el palacio junto al Spree sea su residencia real.

Obras del Humboldt-Forum sobre el terreno del Palacio Real de Berlín. Humboldt-Box a la derecha.

   Esta es la imagen que hoy podemos tener del Palacio Real de Berlín. Un amasijo de hormigón y grúas nos ha de servir para imaginar la grandiosa obra barroca de Andreas Schlüter. Aunque el palacio sobrevivió con cierta dignidad a la II Guerra Mundial no pudo resistir la presión comunista de la Guerra Fría y en 1950 es arrasado hasta sus cimientos para construir una "Casa del Pueblo" tan mal trazada que tras la reunificación se vendría abajo. Tras muchas discusiones Berlín esta resucitando el palacio a golpe de talón. La factura exterior será una copia barroca de su antecesor mientras que el moderno interior acogerá varios museos y bibliotecas cerrando así el emporio cultural de la Isla de los Museos. Entre tanto, el cubo modernista de la Humboldt-Box se ha convertido en el museo-expositor que contiene toda la información del proyecto con vídeos didácticos que muestran al futuro palacio y sus diferentes usos. 

Detalle del futuro exterior del Humboldt-Forum


   Prusia acentuaba su hegemonía con la misma rapidez con la que Berlín volvía a colocarse entre las ciudades más importantes de Europa. El primer siglo de vida de esta joven monarquía otorgaría a la ciudad grandes monumentos como la Puerta de Brandeburgo o la formidable Gendarmemarkt. 

Catedral francesa y Catedral alemana en Gendarmemarkt

   No es difícil entender por qué consideran a esta plaza la más bonita de la ciudad. La Catedral francesa y la Catedral alemana se presentan enfrentadas. La primera destinada al culto de los hugonotes huidos de Francia con liturgia en francés y la segunda para el culto en alemán. Separadas por el idioma, las dos iglesias crecieron reflejadas la una en la otra al inicio del siglo XVIII y acabaron mimetizándose tras las esbeltas cúpulas de estilo palladiano que diseño Carl von Gontard en 1780. Las dos catedrales, que en realidad fueron iglesias, tienen un interés moderado. La alemana contiene un aburrido museo sobre el Parlamento alemán del que rescatamos las maquetas de los diferentes Parlamentos que hubo en Berlín hasta la definitiva sede del Reichstag. Sorprende la maqueta sobre el Parlamento que Hitler quería sufragar. Las proporciones a escala con la Puerta de Brandeburgo son una locura en sintonía con el enfermo que las parió. La Catedral francesa ofrece algo más de interés. Al menos puedes subir a la torre y disfrutar de unas muy recomendables vistas de la ciudad.

El Reichstag según Hitler

   Gendarmemarkt completa su belleza gracias al edificio cultural Konzerthaus. A principios del siglo XIX, y tras ser devorado por la llamas el antiguo Teatro de Berlín, se edifica esta joya de inspiración griega de proporciones monumentales. De los tres edificios, este último es el más recomendable. Sigue utilizándose con el fin cultural con el que se ideó y tiene una extensa programación de teatro y música internacional. 

Konzerthaus

   El siglo XVIII convierte a Berlín en la capital cultural y económica de Europa. Se habla francés en los círculos más notables, se crean enormes avenidas y se consiguen grandes victorias bélicas frente a Austria. La figura que mejor representa a este periodo es la de Federico II, el Grande (1712-1786). A tenor de la impronta que este monarca deja en Prusia hemos decidido crear una entrada para él sólo. Pronto veréis que la merecía pues, el rey filósofo, como también se le conocía, tiene en su haber muchas anécdotas que estamos deseando compartir con vosotras y vosotros a través de nuestro viaje. Federico el Grande convierte a Berlín en la Atenas del Spree y deja tras su muerte un reino pletórico, lleno de vida, con una arquitectura portentosa y una sed de conocimiento y arte inigualable. Un bocado irresistible para el voraz apetito de Napoleón que cruza la Puerta de Brandeburgo victorioso en 1806.

Retrato  de Federico el Grande en Neues Palais, Potsdam


RECOMENDACIONES

- Frente al Konzerthaus encontrarás un precioso edificio que alberga una tienda de objetos de madera realizados a mano que no debes perderte.



- Otro atractivo de la plaza es el baño público masculino del siglo XIX. Aunque el wc y el lavabo sean de factura moderna el exterior conserva la imagen de estos glamurosos mingitorios decimonónicos. 






Berlín o La ciudad medieval

Barrio de Nicolás

   El nacimiento de la ciudad que hoy podemos ver dista bastante del Berlín medieval nacido a orillas del Spree. Un grupo de mercaderes fue aupándose en esta zona hasta conseguir cierta relevancia favorecidos por la posición estratégica de la que disfrutaban entre las grandes ciudades de Spandau y Köpenick. Para ser exactos el origen de Berín es la fusión de dos entornos comerciales que llegaron a fusionarse a principios del siglo XIV; Berlín y Cölln. Su objetivo; conseguir la independencia ante los gobernantes locales.

Iglesia de San Nicolás

   De aquella época nos queda el recuerdo más o menos mutilado del llamado barrio medieval de Berlín o Barrio de Nicolás. Aquí encontramos el templo más longevo de la ciudad que nos traslada al siglo XIII. Hoy, la Iglesia de San Nicolás es un museo que refleja los inicios de la ciudad a través de algunos personajes ilustres y con la iglesia y sus vicisitudes como elemento transversal. Un paseo por el coqueto barrio residencial nos descubre tiendas y simpáticos restaurantes donde atraer la atención de los turistas. Pero no os quiero engañar. Todo lo que vemos salvo algunos trazos de la iglesia corresponden a la década de los ochenta. El gobierno de la RDA para celebrar los 750 años del nacimiento de la ciudad financió la restitución de esta parte de la ciudad asolada por las bombas. Lo que se muestra ante nosotros no es más que una interpretación romántica de algún arquitecto que quiso revivir con mayor o menor fidelidad a la Berlín medieval.

   No obstante, el barrio es encantador y nos deja preciosas postales, en nuestro caso, acentuadas por la ligera nevada de la noche anterior.

Detalles de la ornamentación que decora el barrio de Nicolás

  ¿Cómo les iría a esas dos ciudades unidas por una misma y acertada visión comercial? Pues podemos corroborar que estupendamente. El grupo de mercaderes comenzó a nutrirse de nuevos pobladores y las "amigas" del Spree pronto levantaron suspicacias dentro del extenso Sacro Imperio Romano. Tanta libertad no fue bien considerada por el emperador Seguismundo de Luxemburgo que en 1411 nombra gobernador de Brandeburgo a Federico I de Nuremberg colocando la piedra más visible de la Alemania del mañana. Berlín-Cölln quedaban muy bien situadas dentro de esta nueva "provincia" del Imperio y en 1443 se pone la primera piedra de un castillo que pretendía ser el símbolo de la unificación definitiva de las dos ciudades y que en el futuro acogería al fastuoso Palacio Real de Berlín. Pero no adelantemos acontecimientos porque aquí Seguismundo es el que sigue repartiendo el bacalao.

Imagen de archivo del desaparecido Palacio Real

   Los diferentes gobernadores de Brandeburgo alzarían a Berlín en una ciudad próspera, fortificada y muy considerada dentro del Sacro Imperio. Hasta aquí todo bien. A Joaquín II gobernador por entonces de Berlín en los agitados años del protestantismo no le quedó más remedio que claudicar ante las reformas luteranas y en 1540 aprueba mediante decreto la conversión de toda la región.

Interior de San Nicolás ( en 1539 se celebra el primer servicio luterano de Berlín)

   La guerra de los treinta años entre católicos y protestantes (1618-1648), un brote de peste en 1640 y los grandes incendios de 1665 dejarán a Berlín desolada. La creciente economía de la ciudad del Spree parecía haber llegado a su fin. Con más de 80.000 habitantes muertos o emigrados las posibilidades de prosperar eran poco halagüeñas.




sábado, 12 de marzo de 2016

Berlín o Etnografía de una pared

   
Checkpoint Charlie

   La ciudad del oso recuerda con fervor la Guerra Fría que sacudió sus ruinas tras el final de la II Guerra Mundial. Convertida en un gran tablero de juego para comunistas y capitalistas, Berlín fue el laboratorio y el gran expositor mundial para demostrar las bondades de una y otra tiranía. Cuando la lucha de gestos y dialectos dejó de ser suficiente, el laboratorio en el que se había convertido la ciudad extremó sus técnicas. En 1961 comenzaba a alzarse el Muro de Berlín y mientras los habitantes veían con cierto estupor la nueva idiosincrasia del juego mantenido entre unos y otros, el 24 de agosto de ese mismo año Günter Litfin cae abatido a tiros al intentar cruzar nadando el Humboldthafen. El juego se había terminado. La vida de veinticuatro años de Günter marcaría el inicio de una nueva era del terror para Berlín.

Museo del Muro

Museo Panorama del Muro

   Los museos, monumentos y símbolos que guarda la ciudad de esta época son numerosos. Es imposible acercarse a todos salvo que deseches el resto de ofertas. El punto neurálgico del muro se encuentra en el Checkpoint Charlie. El tercer punto de control aliado se recuerda hoy con una caseta y un par de banderas. Fue aquí donde los tanques de uno y otro bando se enfrentaron a punto de abrir la puerta a una III Guerra Mundial. Unos jovenzuelos con disfraz de militar teatralizan la escena para regocijo de los turistas que cruzan desnortados el tráfico de Friedrich Str. para conseguir una foto. Muy cerca se alza el Museo del Muro donde se describe la pericia y los inventos con los que los berlineses de la RDA intentaban escapar hacia occidente. Junto a este museo se encuentra el Panorama del Muro. Este museo guarda la gigantesca pintura realista del artista Yagedar Asisi en el que se expone la visión desde occidente del muro de Berlín un día de 1980. El sistema de luz, los sonidos históricos rescatados para acompañar el panorama así como el andamiaje desde donde el turista puede vislumbrar todo el espectáculo pictórico de Asisi resulta profundamente evocador.

Obra pictórica de Yagedar Asisi

   El nueve de noviembre de 1989 las puertas del muro se abren tras veintiocho años de división. La caída del muro había llegado y los berlineses salen a la calle, picota en mano, para destrozar el emblema de la opresión. Al tiempo que el muro se venía abajo los bolsillos de los "listos" se llenaban con los escombros que hoy llenan las tiendas de souvenir de la ciudad. Si seguimos el fluir del Spree y nos alejamos del centro hacia Friedrichshain encontraremos en la cara este del río la East Side Gallery. Aunque el muro se vino abajo con una velocidad inusitada se conservó más de un kilómetro en el que artistas de todo el mundo dejaron plasmadas las renovadas esperanzas por una nueva era. - "Algunos seguimos suspirando por sentirnos invadidos de esa jactancia a tenor de nuestro presente". Inundado por los turistas, parcelado por una valla metálica y atenazado por la especulación urbanística (ya se perdieron más de cincuenta metros) el muro del East Side Gallery es la colección de pinturas murales al aire libre más grande del mundo.

Detalles de East Side Gallery

   Volvamos a Friedrich Str. Salgamos del bullicio turístico que genera el Muro. Te recomiendo girar por Mauer Str. y dejar la sensación de "producto mercantil" que genera todo lo que gira en torno al muro. No muy lejos se alza una estructura de hierro que recuerda los contornos de la arrasada iglesia protestante de la Trinidad. Junto a ella una colorista escultura a modo de petate gigante anudado con cuerdas con elementos que parecen escaparse del ovillo. Entra en la estructura de hierro en el que debería ubicarse la iglesia. Una vez allí; lee. Nos quedamos con esta imagen como resumen de este Berlín.

Hope // Esperanza

jueves, 10 de marzo de 2016

Berlín o Maquinaria política

  
Puerta de Brandeburgo

  La parte norte del corazón berlinés está surcada por el río Spree. Algo más abajo tiene lugar un auténtico desfile de emblemas políticos que tienen en la Puerta de Brandeburgo su principal referente. Terminada en 1791 e inspirada en la Acrópolis de Atenas este gran arco del triunfo neoclásico ha sido escenario del devenir político de la ciudad. La cuadriga sobre la que la diosa Victoria saluda a Berlín fue raptada por Napoleón tras derrotar a Prusia en 1806 y no volvió a Berlín hasta 1815 tras ser liberada por un general prusiano. Pero si esta puerta es recordada por algo es por ser la imagen de la división durante la Guerra Fría. Una puerta que no llevaba a ninguna parte.

Monumento al Holocausto

   No muy lejos de aquí se levanta el Monumento en Memoria de los Judíos Asesinados o Monumento al Holocausto. Peter Eisenman creó 2711 estelas de hormigón de igual tamaño pero diferentes alturas que se reparten por el terreno ondulante de las dimensiones de un campo de fútbol. Una visión superficial muestra una sucesión de lápidas que suavemente se alzan sobre una colina. Pero a medida que te adentras en el monumento la obra te comienza a tragar y descubres la altitud de las estelas de hormigón. En un santiamén pasas de otear un horizonte de tumbas a sentirte enterrado entre ellas. Realmente, los bloques emergen sobre un artificial terreno ondulante y crean galerías de hormigón que aumentan la profundidad de campo. La pérdida de puntos de referencia y el miedo a colisionar con otro turista entre una estela y otra te obliga a caminar con cautela y aprensión. Salimos aturdidos del Monumentos y buscamos, no muy lejos de allí, nuestra próxima visita. 

Interior de Monumento al Holocausto


Reichstag

   El Reichstag o Parlamento Alemán es otro de esos símbolos de la ciudad que no te puedes perder. El choque dialéctico entre la piel del edificio de 1894 y la cúpula de vidrio gigante que corona las nuevas instalaciones de 1995, obra de Norman Foster, te dejan atónito. Y es que aquí todo está muy pensado. La cúpula de Foster abierta por arriba y por abajo es un gigantesco ojo justo encima del hemiciclo donde los parlamentarios se ven las caras. Las ideas de transparencia y servicio al pueblo son las que mueven este diseño que se completa con una rampa de 230 metros y un cono invertido que conecta la abertura superior e inferior con un "caleidoscópico" juego de cristales. La visita al Parlamento, gratuita, previa reserva a través de su web, facilita una guía que de manera automática se activa durante tu ascenso por la rampa. Desde aquí descubrirás la inmensidad de Berlín, las especificaciones técnicas de la cúpula y el entramado gubernamental alemán. En esta privilegiada posición es fácil encontrar otros emblemas arquitectónicos y burocráticos de la ciudad como la Cancillería federal o los edificios administrativos de los parlamentarios alemanes como son las refulgentes "casas" de Paul Löbe o Marie Elisabeth Lüders. Toda esta arquitectura inspirada por el modernismo sigue líneas sencillas en donde el cristal es el principal material. Salas de reuniones, despachos administrativos y pequeños afiteatros quedan expuestos al público como una señal de honestidad y respeto hacia los votantes. - "Las mismas premisas que se siguen en nuestra amada patria".

Detalle interior de la Cúpula del Reichstag

Cancillería federal alemana

Paul Löbe House

Paul Löbe Hause -a la izquierda- y Marie Elisabeth Lüders House -a la derecha-

   Volvamos a la Puerta de Brandeburgo para echar un último vistazo. Subamos hasta la cuadriga de la diosa Victoria para ver con qué visión se despierta cada día. Muy, muy cerca ve ondear las banderas de las embajadas de EEUU, Francia e Inglaterra. ¡Quién lo diría! La brillante y bulliciosa cúpula del Reichstag le saluda desde muy alto. El Banco DZ le susurra los últimos movimientos bursátiles. El funcional edificio de la Academia de las Artes de Berlín y su importante biblioteca le sirve de memoria para no dejarse llevar por los reflejos que emite la ciudad. Y el desolado campo de estelas de hormigón del Monumento al Holocausto le recuerda que siete millones de personas fueron enviadas a campos de concentración de los que sólo volvieron quinientas mil. No es fácil mantenerse erguida ante esta cifra. Pero La Victoria hace lo que puede y agarra con fuerza las riendas de su cuadriga para salvar los profundos surcos que hicieron esas mismas ruedas. Con la esperanza de salvar el barrizal y no quedar atrapada por el peso de los posos que aún se mantienen pegados al recuerdo.

Cuádriga de la diosa Victoria


RECOMENDACIONES:

- Visita la Cúpula del Reichstag por el día. La visión será mucho más fructífera. Ve con abrigo si hace frío. Te recuerdo que la cúpula está abierta. Esta es la página para cursar tu reserva. 
http://www.bundestag.de/htdocs_e/visits/kuppel/kupp/245686

- Junto a la Puerta de Brandeburgo se encuentra la principal oficina de turismo de Berlín.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Berlín o El festín de hormigón

   
El lento resurgir del Palacio Real de Berlín

   Volver a la vida no tiene que ser algo fácil pero esta ciudad lo demuestra con demasiada soltura. Berlín es obscena y ambiciosa. Su capacidad de renovarse es tan abrumadora que da rabia. Insulta a los anquilosados países del sur con su flexibilidad cultural y tienta a los huraños norteños con su afable y distraída actitud; sobre todo frente a una cerveza.

   Berlín ruge por dentro. Y no nos engaña el contenido talante alemán, ni nos embota el gris que acompaña a nuestros pies por las calles. Esta ciudad tiene algo extraño que te atrae.No es apreciable a simple vista. Está jugando contigo y aún no sabes cuando te toca tirar los dados. Toca; lanzarse al vacío.

HDF de Berlín o Estación Central

   Los berlineses poseen una intrincada red de metro, cercanías y autobuses. Grandes estaciones se reparten por la ciudad, siendo la HDF de Berlín la mayor estación de paso de Europa. Cuando consigues hacerte con las líneas que más te convienen para desplazarte por la ciudad es muy sencillo moverse. Paciencia y deja las grandes estaciones de paso para cuando estéis más familiarizados con la nomenclatura ferroviaria: -U- para el metro y -S- para los cercanías. Recuerda que en esta parte de Europa no hay tornos, supongo que bastantes barreras han soportado ya en el transcurso de su historia, así que puedes acceder libremente a los vagones. Hay máquinas expendedoras en la boca del metro y máquinas para sellar el tique. Si te animas a sentirte rufián y hacer gala de picaresca te deseo mucha suerte. En nuestro caso, siempre con tique sellado, en una semana tan sólo nos pidieron el billete una vez. La proporción no parece muy alta pero... Ahí está. La multa oscila entre los cuarenta y cinco y los setenta euros.

Antiguo vagón de metro en una de las paradas

   El metro berlinés es una joya de azulejos vidriados biselados y columnas de hierro con grandes remaches. No está impoluto y algunos alemanes se saltan la prohibición de comer y beber en los vagones, sobre todo la de beber cerveza. Cuando ves al berlinés de turno derrengado en un asiento botella de cerveza en mano se produce un chasquido en nosotros. El gris del hormigón se resquebraja y deja entrever un interior menos rígido. Pero esa chispa es un breve aleteo de luciérnaga y pronto la voz adusta y la expresión marcada de los alemanes te deposita sobe el asfalto.

Puerta de Brandeburgo

   Mapa en mano, Berlín es una ciudad accesible al que le gusta caminar. Sus principales puntos de interés se encuentran, desde un hipotético centro del mapa, a veinte o treinta minutos a pie. Al norte la zona gumernamental y diplomática, al este Alexander Platz, al sur Checkpoint Charlie y al oeste Potsdamer Platz y el Tiergarten. Pasear por el día es mucho más agradable que por la noche. La iluminación de la ciudad para nuestro gusto es deficiente y los monumentos no están especialmente resaltados, exceptuando la Puerta de Brandeburgo, la Torre de la Televisión y Potsdamer Platz el resto queda velado entre las sombras y las obras.

Construcción de la cúpula de la Iglesia Parroquial a pie de calle

   He aquí otro elemento crucial que define a Berlín, Sus obras. La ciudad se presenta inmersa en una vorágine constructiva que afecta transversalmente a todo el centro. Berlín se está dando a luz a sí misma. Recuperando zonas que quedaron baldías tras la Guerra Fría y reviviendo su pasado destrozado durante la II Guerra Mundial. Por esta ciudad fluyen ríos de hormigón con dos destinos: Desenterrar su pasado imperial alzando palacios e iglesias y demostrar al mundo su proyección hacia el futuro. Sin lugar a dudas, Berlín, tiene a bien servirse del oso como emblema y está a muy pocos años de dar un gran zarpazo. ¿Qué será de este oso cuando cumpla cien años de su última batalla? Anotemos en nuestras agendas el 2045 porque sin duda, Berlín, hará historia. Mientras tanto, disfrutemos de los acertijos que nos tiene reservados en este presente vibrante y lleno de contrastes con los que se nos muestra Berlín.

Detalle de azulejos en el metro de Berlín




lunes, 12 de octubre de 2015

Almonaster la Real o La supervivencia del romanticismo

(Vistas de la Mezquita desde el camino de la Tenería)

   Siglo XXI. Crisis económica, guerras, corrupción, paro, independentismo, cambio climático... Cuando todo lo que conocemos parece desmoronarse y la razón deja de construir para nuestro bien y nos obliga a zozobrar a cada paso, es la exaltación de las emociones y los sentimientos las que sumergen la apatía, desafecto y menosprecio calmando nuestro agrio y desconsolado talante. Estamos abocados a la repetición. A volver a reencontrarnos en lugares más placenteros. En el siglo XIX las guerras napoleónicas y la crisis en los sistemas del Antiguo Régimen provocaron en el arte un rechazo absoluto de la razón oscilando hacia la profusión de sentimientos y pasiones que se materializaría en el romanticismo. Hoy, con la ola vintage, la superpoblación hipster, el culto a la cocina, al producto natural, ecológico y tradicional volvemos a poner en valor aquellos referentes pasados que nos salvan de nuestro presente. En esa huida que pueda calmar nuestro desasosiego está el mundo rural. Sus permanentes tradiciones, la sabiduría de su cocina, el diálogo con la naturaleza y el paso calmado de sus calles empedradas nos cobija maternalmente y lame nuestras heridas. Este nuevo neoromanticismo del que todos y todas formamos parte nos vincula con fuerza con aquellos sentimientos que están a flor de piel y que son un estupendo acicate para nuestros desgastados pies. Buscando ese consuelo nos acercamos a Almonaster la Real en la Sierra de Aracena, Huelva. Pero no lo hacemos un día cualquiera. Viene rodado se presenta en plenas Jornadas Islámicas, con amenaza de lluvia y anhelantes por sentir y buscar lo auténtico.

(Plaza del Ayuntamiento)

   Almonaster la Real es uno de los pueblos más pintorescos de la sierra onubense. Destila calma y desparpajo rural. Rodeado por ríos y arroyos, las calles del pueblo crestean la abrupta geografía  hasta llegar a la Mezquita desde donde se disfruta de unas magníficas vistas de la Sierra de Aracena y El Andévalo. Pero Almonaster, este fin de semana, está de fiesta, concretamente, en la XVI Jornadas Islámicas. Celebra su envidiable historia ligada al mundo islámico y ha engalanado sus calles con banderolas, puestos artesanales y gastronómicos que surcan el centro del pueblo reavivando comercios y restaurantes. La villa está tomada por los turistas que frenéticos deambulan buscando recuerdos de su visita o degustando los productos de la zona. Son muchos los que pecan en los tenderetes de pastelería y los más jóvenes se dejan seducir por la bisutería. Pero en estas jornadas también hay tiempo para la reflexión y el estudio de la cultura islámica y para ello este año se celebraba el XI Simposio Internacional; la imagen y la palabra en el Islam.

(Iglesia de San Martín)

   Transitando por el perfecto empedrado de sus calles podrás disfrutar del mimo con el que el pueblo ha vestido su realidad para crear un espacio mágico en el que el visitante pueda soñar. Con la música impregnando cada rincón del zoco y los animadores en forma de bailarines y músicos apostados en cada esquina dejamos atrás el bullicio para ascender hasta la fortaleza dominada por la Mezquita de Almonaster.

(Mezquita de Almonaster la Real)

   La Mezquita se asienta sobre las ruinas de una iglesia visigoda del siglo V.  Aprovechando los restos de la anterior fortaleza romana y la visigoda, a finales del siglos IX o principios del siglo X se alza este monumento de ladrillo durante el califato. La obra revive un mundo rural, alejado de la corte, que utiliza elementos y formas constructivas modestas que la dotan de un magnetismo romántico que encandila al visitante. La belleza de lo pequeño, el orgullo de lo modesto y el cariño de lo cercano que únicamente el mundo rural sabe plasmar en sus rincones. La Mezquita ha sufrido transformaciones, el más evidente se encuentra en la torre campanario pero que aún así se amolda perfectamente a la singularidad del edificio. El pequeño patio de las abluciones es un coqueto rincón robado a la piedra en el que repiquetea el agua. Sabia bienvenida la de esta agua que da paso a las cinco naves que conforman la ecléctica sala de oraciones en donde los capitales y columnas reaprovechadas se convierten en un museo vivo y personal de otras épocas. Un edificio contenedor de historias y recuerdos desde el que admirar el horizonte a través de un espléndido balcón abierto en época cristiana hacia los bellos montes onubenses y desde el que intentar alcanzar los secretos que quedaron en el pasado.

(Camellos como una de las atracciones de las XVI Jornadas Islámicas)

(Sala de las oraciones)

(Fuente de abluciones)

   Almonaster la Real es un ejemplo claro de lo que fuimos, un cuadro de Eugène Delacroix viviente por el que pasear. Es por ello que te recomiendo que olvides todo lo que te entumece y enreda y vueles hacia esta villa pintada para el recuerdo, la ensoñación y el placer. Almonaster la Real te espera encarnada en Mezquita, verde y ocre en riberas y montañas, albar en sus calles e irisada en emociones. 

(Vistas de Almonaster la Real desde la Mezquita)

RECOMENDACIONES:
- Durante las Jornadas se habilitan numerosos aparcamientos en las afueras del pueblo por dos euros.
- Almorzamos en el Mesón Miguel Tenorio. La comida es normal, el trato agradable y el lugar tiene historia. Aquí vivió Miguel Tenorio uno de los queridos de Isabel II.

(Patio del Mesón Tenorio)

- En general, durante las jornadas ten paciencia si quieres almorzar en mesa, intenta reservar con tiempo, aunque, no en todos los lugares podrás. El Mesón Isabel II tenía buena pinta.
- No olvides probar el tomate rosado de la zona. Nosotros nos hicimos con un tarro de mermelada de este tomate.



miércoles, 2 de septiembre de 2015

Candelario o Arquitectura para matar

(Voladizos de Candelario)

   Situado en la Sierra de Béjar, al sur de Salamanca, Candelario es un ejemplo de pueblo de montaña que no te costará adorar. Es un pueblo moldeado a su principal fuente de ingresos; la matanza de animales de consumo. La arquitectura popular tan imaginativa y auténtica tiene en Candelario un buen ejemplo.  La honestidad de la formas y la resolución intuitiva de los elementos nos evocan usos y costumbres tan románticos que nos obligan a elogiar cada detalle, cada chispa de ocurrencia arquitectónica que hace a Candelario irresistible. Una villa con personalidad volcada al turismo, como muestran los paneles informativos que salpican sus calles y que tratan de instruirnos en los antiguos quehaceres de los lugareños.

(Ermita del Santísimo Cristo del Refugio)

   En la parte baja de la ciudad se arremolinan restaurantes que conviven con los coches que se apilan en calles y parkings improvisados. La coqueta y cautivadora ermita del Santísimo Cristo del Refugio sirve de presentación al municipio. Desde este punto podemos ascender por las calles empedradas de la villa y sorprendernos del cuidado con el que los vecinos miman sus casas y rincones. 

(Casas chacineras)

(Batipuerta)

   La vivienda típica de Candelario se denomina casa chacinera y guarda la esencia del pasado con numerosos elementos funcionales que nos ayudan a viajar en el tiempo. Cada puerta está salvaguardada a su vez por una batipuerta que impedía el acceso de la res al domicilio y proporcionaba protección al hombre mientras mataba al animal que estaba atado a una gran argolla clavada a la pared. La primera estancia es un gran zaguán donde se desmembraría el animal. La sangre sobrante y los desperdicios se lanzaban a los regueros que recorren todas las calles y que a su vez se aunaban a una acequia mayor situada en la parte más alta del pueblo y con la que se controlaría el caudal. A continuación se haya el picadero. En este espacio se trataría la carne y se elaboraría el embutido. En la primera planta se alza la vivienda familiar propiamente dicha y la segunda estaría destinada al secado y conservación de los productos. La mayoría de las casas, además, destacan por sus voladizos, algunos de ellos historiados, y por el hastial: Revestimiento de tejas en las paredes para amortiguar los efectos de la lluvia.

(Hastial)

   Actualmente, muchas de las canalizaciones, están parcialmente tapiadas para favorecer el paso de vehículos y peatones. No obstante, hay muchos rincones en los que éstas permanecen al descubierto indicándonos la dirección de las regueras como en la calle de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. 

(Calle de la Iglesia con reguero en primer plano)

   Los vecinos de Candelario están muy orgullosos de su tradicional arquitectura y las nuevas edificaciones se revisten con elementos costumbristas como es la batipuerta o el hastial ofreciendo una imagen cuidada y cohesionada del municipio. En nuestro deambular encontramos bastantes casas deshabitadas, algunas de considerable enjundia. El eterno problema de nuestro rico patrimonio caído en desgracia por las crisis y las peculiares mamarrachadas atribuidas a la gestión política de nuestros representantes. Sirva esta entrada para reflexionar sobre la destrucción inconsciente de nuestro patrimonio que poco a poco se ve cercenado por la desidia y desinterés de los que están arriba y por el conformismo y la mentalidad pazguata de los que andamos por debajo.