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lunes, 12 de octubre de 2015

Almonaster la Real o La supervivencia del romanticismo

(Vistas de la Mezquita desde el camino de la Tenería)

   Siglo XXI. Crisis económica, guerras, corrupción, paro, independentismo, cambio climático... Cuando todo lo que conocemos parece desmoronarse y la razón deja de construir para nuestro bien y nos obliga a zozobrar a cada paso, es la exaltación de las emociones y los sentimientos las que sumergen la apatía, desafecto y menosprecio calmando nuestro agrio y desconsolado talante. Estamos abocados a la repetición. A volver a reencontrarnos en lugares más placenteros. En el siglo XIX las guerras napoleónicas y la crisis en los sistemas del Antiguo Régimen provocaron en el arte un rechazo absoluto de la razón oscilando hacia la profusión de sentimientos y pasiones que se materializaría en el romanticismo. Hoy, con la ola vintage, la superpoblación hipster, el culto a la cocina, al producto natural, ecológico y tradicional volvemos a poner en valor aquellos referentes pasados que nos salvan de nuestro presente. En esa huida que pueda calmar nuestro desasosiego está el mundo rural. Sus permanentes tradiciones, la sabiduría de su cocina, el diálogo con la naturaleza y el paso calmado de sus calles empedradas nos cobija maternalmente y lame nuestras heridas. Este nuevo neoromanticismo del que todos y todas formamos parte nos vincula con fuerza con aquellos sentimientos que están a flor de piel y que son un estupendo acicate para nuestros desgastados pies. Buscando ese consuelo nos acercamos a Almonaster la Real en la Sierra de Aracena, Huelva. Pero no lo hacemos un día cualquiera. Viene rodado se presenta en plenas Jornadas Islámicas, con amenaza de lluvia y anhelantes por sentir y buscar lo auténtico.

(Plaza del Ayuntamiento)

   Almonaster la Real es uno de los pueblos más pintorescos de la sierra onubense. Destila calma y desparpajo rural. Rodeado por ríos y arroyos, las calles del pueblo crestean la abrupta geografía  hasta llegar a la Mezquita desde donde se disfruta de unas magníficas vistas de la Sierra de Aracena y El Andévalo. Pero Almonaster, este fin de semana, está de fiesta, concretamente, en la XVI Jornadas Islámicas. Celebra su envidiable historia ligada al mundo islámico y ha engalanado sus calles con banderolas, puestos artesanales y gastronómicos que surcan el centro del pueblo reavivando comercios y restaurantes. La villa está tomada por los turistas que frenéticos deambulan buscando recuerdos de su visita o degustando los productos de la zona. Son muchos los que pecan en los tenderetes de pastelería y los más jóvenes se dejan seducir por la bisutería. Pero en estas jornadas también hay tiempo para la reflexión y el estudio de la cultura islámica y para ello este año se celebraba el XI Simposio Internacional; la imagen y la palabra en el Islam.

(Iglesia de San Martín)

   Transitando por el perfecto empedrado de sus calles podrás disfrutar del mimo con el que el pueblo ha vestido su realidad para crear un espacio mágico en el que el visitante pueda soñar. Con la música impregnando cada rincón del zoco y los animadores en forma de bailarines y músicos apostados en cada esquina dejamos atrás el bullicio para ascender hasta la fortaleza dominada por la Mezquita de Almonaster.

(Mezquita de Almonaster la Real)

   La Mezquita se asienta sobre las ruinas de una iglesia visigoda del siglo V.  Aprovechando los restos de la anterior fortaleza romana y la visigoda, a finales del siglos IX o principios del siglo X se alza este monumento de ladrillo durante el califato. La obra revive un mundo rural, alejado de la corte, que utiliza elementos y formas constructivas modestas que la dotan de un magnetismo romántico que encandila al visitante. La belleza de lo pequeño, el orgullo de lo modesto y el cariño de lo cercano que únicamente el mundo rural sabe plasmar en sus rincones. La Mezquita ha sufrido transformaciones, el más evidente se encuentra en la torre campanario pero que aún así se amolda perfectamente a la singularidad del edificio. El pequeño patio de las abluciones es un coqueto rincón robado a la piedra en el que repiquetea el agua. Sabia bienvenida la de esta agua que da paso a las cinco naves que conforman la ecléctica sala de oraciones en donde los capitales y columnas reaprovechadas se convierten en un museo vivo y personal de otras épocas. Un edificio contenedor de historias y recuerdos desde el que admirar el horizonte a través de un espléndido balcón abierto en época cristiana hacia los bellos montes onubenses y desde el que intentar alcanzar los secretos que quedaron en el pasado.

(Camellos como una de las atracciones de las XVI Jornadas Islámicas)

(Sala de las oraciones)

(Fuente de abluciones)

   Almonaster la Real es un ejemplo claro de lo que fuimos, un cuadro de Eugène Delacroix viviente por el que pasear. Es por ello que te recomiendo que olvides todo lo que te entumece y enreda y vueles hacia esta villa pintada para el recuerdo, la ensoñación y el placer. Almonaster la Real te espera encarnada en Mezquita, verde y ocre en riberas y montañas, albar en sus calles e irisada en emociones. 

(Vistas de Almonaster la Real desde la Mezquita)

RECOMENDACIONES:
- Durante las Jornadas se habilitan numerosos aparcamientos en las afueras del pueblo por dos euros.
- Almorzamos en el Mesón Miguel Tenorio. La comida es normal, el trato agradable y el lugar tiene historia. Aquí vivió Miguel Tenorio uno de los queridos de Isabel II.

(Patio del Mesón Tenorio)

- En general, durante las jornadas ten paciencia si quieres almorzar en mesa, intenta reservar con tiempo, aunque, no en todos los lugares podrás. El Mesón Isabel II tenía buena pinta.
- No olvides probar el tomate rosado de la zona. Nosotros nos hicimos con un tarro de mermelada de este tomate.



domingo, 30 de agosto de 2015

Oro blanco o Las salinas de Añana, en busca del Valle Salado

(Fotografía tomada desde la parte baja del valle)

   A treinta minutos de Vitoria-Gasteiz se encuentra un paraje del que brotan manantiales cargados de sal. Un pequeño valle del que el hombre se apoderó hace más de 6.000 años y que sigue dejando atónitos a todos los que lo visitan. Nos trasladamos a una de las fábricas más antiguas del mundo. Una fábrica de sal que aún sigue en uso y que respira vida. Bienvenidos al Valle Salado de Añana.

   No es fácil encontrar aparcamiento en Añana para visitar las salinas. Las visitas guiadas al monumento histórico se han convertido en uno de los principales atractivos turísticos de Álava y en las oficinas de turismo del País Vasco forma parte de su top 10 de experiencias que no debes perderte. Desde la carretera, tras aparcar el coche en el arcén, se divisan las terrazas de sal que escalonan el valle. Es un inmenso patchwork de sal. Nunca habíamos vistos algo similar.

(Fotografía tomada antes de llegar al manantial principal)

   Pasamos primero por la oficina de acceso que, además, es tienda. Allí verificamos que nuestras reserva telefónica se tomó correctamente y tras echar un vistazo a los distintos tipos de sal que comercializan nos llaman para comenzar el paseo. La ruta durará aproximadamente dos horas, pues hemos elegido la visita más completa. Nos llevará desde la parte baja del valle hasta el nacimiento de los manantiales y, desde allí, rodearemos todo el valle hasta volver al punto de partida. Es un escenario de ensueño. Terrazas salinas de diversas formas se superponen ascendiendo por la ladera. Estructuras inverosímiles  de madera forman muelles medievales encastrados entre la tierra y la roca. Escaleras, pasarelas y rampas se distribuyen por todo el valle para conectar las diferentes eras de sal. Un entramado de canalizaciones a diferentes alturas recorre todo el valle llevando el agua a distintos pozos diseminados por toda la salina. En su avance, la sal, va creando caprichosas formas. Se adhiere a las juntas y se acumula, capa sobre capa, originando pieles de sal o estalactitas que transforma el entorno en un lugar de ciencia ficción. 

(Estructuras sobre las que se construyen las eras)

   El valle de Añana fue un punto estratégico para el Estado. La sal tan accesible que hoy conocemos  llegó a ser moneda de cambio. Si viajamos muy atrás, la sal, sería la cámara frigorífica de la edad media. La monarquía se interesó por esta afloración salina y expandió las eras hasta cotas muy elevadas. Habría sido un suplicio subir el agua hasta las terrazas. Ya en el siglo XX la salina que había preservado toda su actividad encontraría en las minas de sal y en las salinas costeras su antítesis. A diferencia del elevado coste de la producción artesanal de las salinas de Añana se oponía el abaratamiento de los costes de la era industrial que haría de las salinas un ejercicio inviable. Las terrazas se fueron viniendo abajo, degradándose con el paso del tiempo. Y el recuerdo de aquella esplendorosa industria pasó de padres a hijos en herencias imposibles de acotar hasta nuestros días. En el 2000 se crea la Fundación Valle Salado que recoge el testigo diseminado de todas aquellas herencias para poner en valor el trabajo salinero milenario de entonces. Una labor mastodóntica que rescata de la extinción un trabajo de valor incalculable. El monumento histórico del Valle Salado es un ejemplo etnográfico, histórico y medioambiental que a punto estuvo de ser declarado Patrimonio de la Humanidad hace unos años. Pero también es un ejemplo de constancia, de las más de 5000 eras que poseía el valle, tan sólo se encuentran en uso 150. El resto es un mapa hilvanado por los años. Cada era desplomada nos cuenta una pequeña historia. Una guerra entre el hombre y la corrosiva sal. ¿Cómo conseguían la sal los romanos? ¿Que materiales se utilizaban para allanar las terrazas? ¿Cómo evitar las filtraciones? ¿Cómo enfrentarse a la lluvia? ¿Qué nuevos materiales vendrían a sumarse a la fábrica de sal? ¿Cómo evitar los efectos corrosivos de la sal? Todas estas preguntas están más vivas que nunca en Añana. Un valle repleto de posibilidades, que atesora un pasado inabarcable y que hoy aflora a nuestra realidad acelerada hablándonos con voz sabia e ilusionada. 

(Eras restauradas a pleno rendimiento)


   RECOMENDACIONES:

- Reserva tu visita por teléfono. Web del Valle Salado: http://vallesalado.com/VALLE-SALADO-HOME

miércoles, 19 de agosto de 2015

Montes Torozos o Una tarde por Castilla y León

   Al oeste de Valladolid, y al sur de Tierra de Campos, se encuentra esta extensión sobreelevada de suaves colinas salpicada de pequeños pueblos agrícolas que conserva algún resto de bosque de encinas y quejigos que en otra época cubrirían gran parte de su superficie. Tordesillas, Simancas y Tiedra son sus localidades más señaladas, pero nosotros, queremos adentrarnos un poco más en esta tierra que otrora fuera zona limítrofe entre cristianos y musulmanes.

   El campo esta labrado, se ha recogido el trigo, algunas vides nos acompañan en nuestro deambular en este agosto caluroso y algunas rectas interminables nos animan a pisar el acelerador. Campos de girasoles pintan el terreno despidiéndose del sol que les acompañó durante todo el día y se quedan diminutos ante los esbeltos molinos de viento que proliferan por la zona. Crecen las plantas fotovoltaicas indicando el relevo generacional de un pueblo que busca nuevos recursos para afrontar su futuro. Y mientras todo esto va quedando atrás se nos antoja recordar el trasiego de culturas que debió protagonizar esta tierra. Y encontramos tesoros por el camino que queremos compartir con vosotros y vosotras.

(Santa María de Wamba)

   Llegamos hasta Wamba, un pequeño pueblo que esconde una joya en piedra. Santa María de Wamba se eleva sobre unas terrazas revestidas con muros y se deja rodear por un nutrido número de casas, algunas de ellas conservan blasones, conformando un inusual atrio que completa el conjunto arquitectónico, engrandeciendo, aún más, la contundente y noble belleza de esta iglesia. Repasemos la lista de los reyes godos... No, no os preocupéis, tan sólo os dejo dos nombres para aprender. Recesvinto, pues este rey visigodo murió aquí, y Wamba, que sería el rey que, con muy pocas ganas, debido a su avanza edad, tuvo que tomar las riendas el 1 de septiembre del año 672 y tras eso la localidad asumió su nombre. Pues ya situados, indicaros que esta iglesia no tiene nada que envidiar a otras más conocidas como Santa María del Naranco o San Miguel de Lillo. Es más, tiene elementos únicos que ojalá alguien con dos dedos de frente sea capaz de vislumbrar y realizar el centro de interpretación que este monumento merece. El guía expone orgulloso las virtudes de la iglesia por tan sólo uno o dos euros, pero su valía, es tal, que sería fantástico contar con un centro con el que poder profundizar en el devenir del edificio. Conserva gran parte de su cabecero mozárabe del siglo X, mientras sus tres naves crecen hacia el románico durante el siglo XII conservando espléndidos capiteles visigodos y románicos. Un patio baldío recuerda el lugar del claustro al que flanquearían las dependencias monásticas, hoy muy alterado y desdibujado. Destacan la capilla de Santa Urraca y un impresionante Osario con más de 3000 cadáveres que se apilan decorando las paredes de la capilla en la que reza: Como te ves, yo me vi. Como me ves, te verás. Todo acaba en esto aquí. Piénsalo y no pecarás.

 
 (San Cebrián)

      Siguiendo la ruta de estos livianos montes castellanos nos paramos en otro ejemplo mozárabe de la zona. Sobre una iglesia visigoda se construye ya en el siglo X otra prerrománica con tintes mozárabes que ha llegado hasta hoy con bastante soltura bajo el nombre de San Cebrián. Incluso hace un guiño a la Mezquita de Córdoba en unos de sus muros laterales imitando la idiosincrasia bicolor de sus arcadas del famoso bosque de palmeras. Gracias a su localización aislada pudo librarse de las muchas incursiones de Almanzor por la zona.

   
   (Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciada)

   Doña Sancha, hermana de Alfonso VII y señora de Ureña levanta este templo sobre el mozárabe preexistente. La visión actual, es un románico sin precedentes en Castilla y León y ya su exterior nos habla de la influencia lombarda tanto en sus bandas como en los arquillos ciegos que rematan su cabecera. Y no les puedo contar más, pues como veís las sombras cada vez son más alargadas y el templo se encontraba cerrado. Aún así, el exterior de Nuestra Señora de la Anunciación nos regala una visión sobria y elegante, inusual por estas tierras, que ya en sí es un premio. Pero no dejamos a Doña Sancha y ya desde este emplazamiento vislumbramos las murallas de sus dominios; Ureña, "Villa del Libro". 

 (Vista del páramo y las murallas de Ureña)

   Llegamos a Ureña atraídos por ser la primera villa del Libro de España y tras escuchar que conserva un excelente trazado medieval. Es cierto que Ureña deja traslucir su historia, con calles bien articuladas, casas no muy elevadas y una muralla tosca, pero bien cuidada, que conserva su poderío defensivo. Pero más allá de alguna puerta que se abren a los campos de labranza ofreciendo una bonitas e interminables vistas de Castilla y León, un recorrido liviano por la ronda de la muralla y algún rincón acogedor, la famosa villa del Libro se nos quedó algo pequeña. Es cierto que la tarde había avanzado bastante, pero el lugar nos pareció desolado y la garantía de encontrarnos con un lugar que vive por y para el libro se nos quedo coja. Vimos algunas tiendas de libros, algunas otras de encuadernaciones, pero nada que se saliera de lo inusual. La primera villa de Libro se fundó en Gales en Hay-on-way como una forma de fomentar el turismo y de ahí se fue extendiendo a otros paises: Redu en Bélgica, Montolieu en Francia y Bredevooort en Holanda. La verdad es que no se como lo organizarán en esos pueblos pero para nosotros Ureña necesita hacer algo más. En el pueblo podéis ver el Centro e-Lea Miguel Delibes (sitio con espacio para exposiciones, leer, escribir...), Museo del Cuento: colección Rosana Largo y libros desplegables, ... Hay alguno más, pero no os queremos aburrir como lo hicimos nosotros. Algunas veces cuando visitáis ciertos lugares... ¿No os da la sensación de que son muy pretenciosos? Pues a Ureña le falta lo pretencioso que les sobra a otros.


 (Rincón de Ureña)

   Terminamos, ahora sí, con una última imagen del monasterio cisterciense de la Santa Espina s. XIII. Lugar de peregrinación desde que el rey francés San Luís cediera dicha reliquia a Castilla. Vuelve a ser Sancha, la promotora de este templo y es aquí donde se guardan sus restos - " Espero que su distinguida figura no se tome a mal nuestras rugosas palabras sobre su villa". El templo se ha modificado en numerosas ocasiones, como podemos ver en su fachada barroca. En el interior lo único que recuerda al cister son sus tres naves y la sala capitular. El cimborrio se remata renacentista, al igual que la capilla de la Reliquia y se acompaña de dos inmensos claustros, uno postherreriano y el otro barroco. Y como no queremos terminar el día sin nuestras "cosas de palacio" destacamos un monolito que recuerda el lugar en el que Felipe II conoció a su hermanastro D. Juan de Austria fruto del affeir de su padre Carlos I con Bárbara Blomberg. Hay que ver para lo que da una tarde de paseo por Castilla y León.

(Monasterio de la Santa Espina)
   

miércoles, 27 de agosto de 2014

PARTE 1: CAPITULO IX o El Prerrománico, industria, desgaste y payasos (PARTE III)

 Vista panorámica del entorno de Santa Cristina de Lena

   El que se acerca al prerrománico tiene en mente esa imagen romántica del lugar primigenio de nuestras raíces, un edificio que sin grandes profusiones escultóricas disfruta de una belleza pura y honesta y que se encuentra en un lugar idílico, con caminos medievales en los que podrías cruzarte con algún apuesto caballero o hidalga señora (no dejen escapar este guiño a la modernidad de género). Este lugar existe, se llama Santa Cristina de Lena y se encuentra a 20 minutos en coche de Oviedo. Un pequeño paseo por un camino empedrado o de tierra (según por donde decidas ascender) te descubrirá esta especial iglesia que conserva casi todos los elementos que definen a un edificio prerrománico.


Iconostasio de Santa Cristina de Lena

   Con todo esto que les he contado en tres capítulos entenderán que mi cupo de prerrománico lo tengo cubierto pero aún les diré que me quedaron por visitar San Pedro de Nora, Santa María de Bendones, Santa María de Arbazal y San Martín de Salas. Les dejo a ustedes que se aventuren y completen esta visita.

Santa Cristina de Lena


RECOMENDACIONES:
-          Bajar la aplicación móvil Prerrománico asturiano.
-          Asegúrese en oficinas de información o centros de interpretación de los horarios de visita y que la señora que enseñe la iglesia aún viva o no esté de vacaciones (no es broma).

-          Es recomendable visitar algún centro de interpretación. Recomiendo el Centro de Recepción e interpretación del Prerrománico en Oviedo o el Aula de Interpretación del Prerrománico Asturiano en Lena (estación de La Cobertoria).

PARTE 1: CAPITULO VIII o El Prerrománico, industria, desgaste y payasos (PARTE II)


 El Conventín de Valdediós (no es una maqueta aunque lo parezca)



   Valdediós… Ya tan sólo con escuchar el nombre sientes que la cosa promete: Valdediós o Valle de Dios. ¿Cómo no visitar este lugar con semejante referencia? No seré yo quien te quite las ganas pues sin lugar a dudas San Salvador de Valdediós o el Conventín es de esos lugares que no te puedes perder. Y soy consciente de que con esto animo al personal a que se acerque a este pequeño e idílico valle por lo que vas a ser una o uno más de los turistas que se va a apoltronar entre sus muros. Bienvenido a la industria del prerrománico, tu lucha por disfrutar de una visita de calidad está perdida desde el primer minuto. Pero aun así te lo recomiendo. Ojo el día que yo fui había dos guías, chico y chica que no se diga que no hay paridad. Te exonero a que huyas, renuncies, te inventes una visita inexcusable al excusado, cualquier cosa antes que sufrir la visita con este señor-guía que parece que se ha comido a cuatro Teleñecos. No tengo palabras para explicarles el circo de este señor… ¿A quién intento engañar? ¡Claro que las tengo! Pero dejémoslo aquí y me gustaría pensar que fue un cúmulo de malas casualidades,… Había tomado algo que le provocó una inflamación de lengua, había dormido mal, había tomado algún psicotrópico que le hacía hablar y moverse a esa velocidad vertiginosa,… Seguro que fueran todas estas cosas. Un mal día lo tiene cualquiera.


San Julián de los Prados


   La otra gran joya del prerrománico es San Julián de los Prados, volvamos a Oviedo. ¡Aleluya! Gracias Alfonso II por tener el buen ojo de crearte tu residencia palaciega en esta parte de la ciudad. Del palacio no queda nada, bueno, sí, una bonita autovía y un conjunto de naves industriales aberrantes. No pensemos en qué tropelías se habrán hecho en este lugar. De lo que sería aquel estupendo complejo tan sólo se salvó la iglesia que hoy presenta por uno de sus lados una estupenda pradera donde los ovetenses, toalla en mano, se colocan para tomar el sol cual lagartija vespertina. Por el otro, la autovía y una vista ascendente de la ciudad. No se por qué, San Julián, pasa más inadvertido, así que, querido amigo, estimada amiga, relájate, disfruta del prerrománico asturiano, sumérgete en el siglo IX, asómbrate con lo que vas a encontrar dentro, pregunta a la amable señora que está vigilando el monumento que seguro que tendrá a bien contarte sus secretos.

Detalle del  pórtico del Conventín de Valdediós

   En Oviedo también encontrarás la Iglesia de San Tirso el Real de la que tan sólo queda un vano triforio en su ábside,  San Miguel de Lillo, Santa Maríadel Naranco, la Torre Vieja de San Salvador, la Cámara Santa que no has de perderte por lo que encierra y la Fuente de Foncaladatestigo único de la arquitectura hidráulica del Alto Medievo europeo(mención en la apps Prerrománico Asturiano que insto a bajarte).

Continuará…


RECOMENDACIONES:

-          Escapa del guía masculino en San Salvador de Valdediós.
-          Bajar la aplicación móvil Prerrománico asturiano.
-          Asegúrese en oficinas de información o centros de interpretación de los horarios de visita y que la señora que enseñe la iglesia aún viva o no esté de vacaciones (no es broma).

-          Es recomendable visitar algún centro de interpretación. Recomiendo el Centro de Recepción e interpretación del Prerrománico en Oviedo o el Aula de Interpretación del Prerrománico Asturiano en Lena (estación de La Cobertoria).

PARTE 1: CAPITULO VII o El Prerrománico, industria, desgaste y payasos (PARTE I)

San Miguel de Lillo

   Asturias se muestra orgullosa cuando se habla de prerrománico. Inflan pecho para regodearse con su arquitectura única, antesala de lo que tendría que venir por toda Europa en siglos posteriores y que además tiene el prestigioso reconocimiento de la UNESCO. Y es que realmente estos edificios permanecen perplejos a los cambios y entre sus piedras guardan el secreto de siglos de contiendas, evoluciones e involuciones y por ello merecen nuestro respeto y dedicación. Ahora bien, qué te vas a encontrar…
Pues descubrirás que no es oro todo lo que reluce y que de tanto negocio que quieren hacer con su amado prerrománico el turista entusiasta saldrá, la mayoría de las veces, desilusionado, hastiado e incluso con abscesos de rabia homicida tras visitar alguno de sus emblemáticos edificios.

San Salvador de Priesca

   Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. Bienvenido a los monumentos insignes del prerrománico en Oviedo, junto al monte Naranco. Asiste a su grandeza cual romería mariana por entre sus esquinas y columnas. Tómate un antidepresivo para escuchar la voz cansina, monótona, casi doliente del guía que parece que con cada bocanada se le escapa la vida. Degusta de forma abrupta de los cuerpos hacinados de turistas en sus plantas ancestrales. Imagínate las formas de sus ménsulas y sus inscripciones, retén en tu mente lo que puedas y dibuja con tu imaginación como es aquello que te están explicando y no ves. Y ahora, hazte una foto con la señora del vestido de flores, y con el niño aburrido que quiere apoyarse en una columna mientras el guía repite la imposibilidad de tal cometido, y disfruta del señor que te hinca el codo en el esternón para acaparar la columna trenzada. Y ahora sal, y ten valor de decir que te ha gustado.

   Sin lugar a dudas en estas condiciones es muy difícil disfrutar de nada. Seamos honestos y vamos a pensar que estamos en pleno verano y esto es un auténtico hervidero de turistas. Pero digo yo, que poner más guías (a ser posibles que les guste su trabajo) y hacer grupos más pequeños se me antoja algo muy recomendable para, al menos, durante el caos veraniego, paliar esta masificación y en definitiva, poder trasladar al que te visita la grandeza de tu cultura. Pues no. Tonterías que le da por pesar a uno.


Santiago de Gobiendes

   Pero no piensen que todo es así, saliendo de Oviedo puede ser peor y es que algunos monumentos no están abiertos, te das la kilometrada para verlos por fuera como el caso de San Salvador de Priesca o San Andrés de Bedriñana, algún otro está abierto con tal fortuna que te encuentras a dos tiernas abuelitas emponzoñando la iglesia de hortensias como me ocurrió en Santiago de Gobiendes y otros te desilusionan porque de prerrománico les queda el nombre como en Santianes de Pravia.

Continuará…


RECOMENDACIONES

En San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco el guía que es un señor mayor con pinta de pseudo Antonio Gala déjalo escapar y compra la entrada a su compañera, aunque tengas que esperar, yo te lo he advertido.
   Bajar la aplicación móvil Prerrománico asturiano.
En San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco el guía que es un señor mayor con pinta de pseudo Antonio Gala déjalo escapar y compra la entrada a su compañera, aunque tengas que esperar, yo te lo he advertido.
-        -   Asegúrese en oficinas de información turística o centros de interpretación de los horarios de visita y que la señora que enseñe la iglesia aún viva o no esté de vacaciones (no es broma).
-      Es recomendable visitar algún centro de interpretación. Recomiendo el Centro de Recepción e interpretación del Prerrománico en Oviedo o el Aula de Interpretación del Prerrománico Asturiano en Lena (estación de La Cobertoria).

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