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domingo, 17 de abril de 2016

Salzburgo o My Salzburg´s favourite things (Mis cosas favoritas de Salzburgo)

Panorámica desde la Fortaleza de Salzburgo

   La ciudad de la sal o Salzburgo es un suspiro en el tiempo entretenido por montañas nevadas y un valle quebrado por el verde que inspira el río Salzach. El centro histórico de la ciudad queda enmarcado por dos promontorios: el Kapuzinerberg y el Möchsberg. La ciudad vieja se cobija bajo las sombras de estas montañas y despunta en un sin fin de campanarios y cúpulas bulbosas. A pesar de ser la cuarta ciudad más poblada de Austria se puede respirar del tradicional aire campestre y la anecdótica sensación de lo provinciano entre sus calles. Aunque muy limada por el turismo y las grandes firmas de moda que se extienden por sus numerosísimas tiendas, Salzburgo sigue respirando de su pasado medieval con la fortaleza de Holhensalzburg como principal icono de la ciudad. Desde lo más alto del Mönchsberg, el castillo de la fortaleza reluce con un desvencijado fulgor blanco acaparando la atención de todos los viandantes. Un recuerdo de la potencia económica de la ciudad ligada al mercadeo de la sal que desde el siglo VIII se transportaba en barcazas a través de las aguas del Salzach. 

Galería comercial en Salzburgo

   Salzburgo es conocida por dar a luz a Mozart en 1756 y por ser el escenario de Sonrisas y Lágrimas, y aunque el turismo busque estas dos referencias, la ciudad es mucho más y merece la pena perderse entre sus calles para respirar el aire refinado que se esconde entre sus teatros y cafés. Nos gustaría que te olvidases de los museos y disfrutases de las experiencias que ofrece esta ciudad a pie de calle. Comenzamos el paseo.

Panorámica de Salzburgo desde Kapuzinerberg

   Desde la parte norte de la ciudad, bajando por Linzer Gasse te animo a subir al Kapuzinerberg para disfrutar de las vistas más espectaculares de la ciudad. Entre bosques y con el imponente monasterio de capuchinos vigilante encontrarás un lugar apacible en el que solazarte.

Jardines y Palacio de Mirabell

   Dejando atrás la primera de las montañas que protegen la ciudad nos acercamos al río para disfrutar de los jardines del Palacio Mirabell donde reconoceremos los primeros escenarios de la familia Von Trapp. Unos coquetos jardines que presumen de bonitos frente al palacio barroco que el príncipe-arzobispo Wolf Dietrich mandó construir en 1606 para una de sus amantes. - Así cualquiera se enamora ¿Verdad? Lo más espectacular del palacio es el Salón del Mármol que podrás visitar durante algún concierto.

Tarta Sacher

   Paralelos al río por Schwarzstrase pasearás por la avenida cultural de la ciudad. En ella se encuentran los teatros más considerados: Mozarteum, Marionettentheater y el Landestheater, así como la segunda residencia de la familia de Mozart. Un estupenda idea sería disfrutar de un espectáculo en alguno de estos recintos para luego pasar al Hotel Sacher y degustar sus famosas tartas. ¿Dónde si no? Fue en esta ciudad donde un ayudante de cocina, de nombre Franz Sacher, inventó esta famosa tarta para agradar al príncipe Klemens  allá por 1832.

Getreidegasse con sus elaborados letreros como principal reclamo visual (los anuncios de neón de la Edad Media)

Cementerio de San Pedro

   Cruzando el río Salzach nos adentramos en la parte más colorista de la ciudad: iglesias, tiendas comerciales, cafés y restaurantes de todo tipo se exponen ante las hordas de turistas  bajo la atenta mirada de la fortaleza. Hay muchos rincones de esta ciudad que merecen ser visitados, aunque la auténtica belleza está en los recovecos que originan las galerías comerciales de Getreidegasse, el abrumador y colorista cementerio de San Pedro y el llamado DomQuartier que alberga los principales monumentos y museos de la ciudad: la Catedral y el palacio barroco Residenz.

Residenz

Catedral desde el funicular

Vistas de la Fortaleza desde la ciudad

   Subir hasta la fortaleza a través del funicular es la visita obligada de la ciudad. El espectacular recinto amurallado merece el coste de su entrada. Pasarás una mañana saciado del embate medieval que supone este monumento de más de 900 años. Ayudado por la audioguía gozarás de una experiencia profunda de la historia de la ciudad a través de su monumento más memorable. El Salón Dorado es, por derecho, el lugar más espectacular del edificio. Tampoco puedes perderte las vistas de la ciudad desde sus torres e indagar entre los museos que guardan sus paredes como el museo del títere.

Panorámica del patio principal de la Fortaleza

   De vuelta a la ciudad, continua tu paseo por las callejuelas atestadas de turistas y no dejes de mirar a uno y otro lado para enamorarte de cada detalle; desde los laboriosos letreros de hierro forjado de los comercios hasta la multitud de iglesias barrocas que crecen de manera profusa por la ciudad. Pero venir a Salzburgo es encontrarte con la gastronomía y hay una serie de estaciones, para nada penitenciales, que has de completar si quieres llevarte el "Salzburgporte" del buen turista. Atento, atenta, a las siguientes imágenes.

(De izquierda a derecha) La mejor y más variada tienda de queso austriaco en Kaslöchl.
El café y pastelería Fürst para probar las únicas bolas de Mozart originales de toda Austria.

En el Café Mozart disfruta de este goloso dulce para llevar que tanto le gustaba comer al compositor.

La mejor panadería tradicional de la ciudad con más de 700 años de historia junto a una espectacular noria. Stiftsbäckerei St Peter

El mejor strudel de manzana en el Café Tomaselli

Llévate un bonito adorno navideño hecho a mano en cualquier época del año. Hay muchas tiendas de artesanía que nos recuerdan la relación de la ciudad con uno de los más espectaculares mercados navideños del mundo. Candela es una de las tiendas más prometedoras.

 Restaurante Bärenwirt

   Sería injusto terminar esta entrada sin aconsejarte un lugar donde saciar, si aún no o has hecho, tu hambre más voraz. Te recomiendo uno de los restaurantes con más solera de la ciudad, el Bärenwirt. Es un acogedor restaurante del siglo XVII en el que podrás encontrar la auténtica comida austriaca. Asados, knödel, trucha y el auténtico soufflé sazburgués. Un lugar encantador, con una atención cuidada al calor de las típicas estufas de azulejos de la zona. ¡Qué aproveche!

Soufflé sazburgués

RECOMENDACIONES:

- Mientras viajas a Salzburgo o no te recomiendo disfrutar de un día de cocina haciendo tu propia tarta Sacher. Ahí va la receta. Tarta Sacher (pincha aquí)

- ¿ Y cómo no? Has de ver Sonrisas y Lágrimas.

- Para subir a la fortaleza has de comprar el billete junto al funicular. Cuando nosotros visitamos el Castillo sólo se podía acceder de esta forma.




   

domingo, 10 de abril de 2016

Viena o Tardes de café imperial


Mostrador de dulces en el Café Mozart

   En Viena podrás encontrar una exquisita cafetería para desayunar, almorzar, merendar o cenar casi a cualquier hora del día. Estos templos gourmet listos para dar comidas durante todo el día están cargados de historia y todos tienen alguna peculiaridad que los hace únicos. Lámparas de araña, percheros de madera junto a cada mesa, revisteros de madera, flores naturales, papel pintado en la pared, sillones tapizados, servicio exquisito... Así es entrar a un café vienés.

Chocolate Mozart

   La mayoría de la cafeterías tienen un atractivo aire decadente que las dota de una personalidad cautivadora. La tela de las sillas y sillones está algo deslucida del trasiego de traseros que festejan con regocijo la llegada de la comida que con tanta educación edulcorada deja el servicio sobre la mesa. Todo reluce y se multiplica ante la compañía de los espejos que amplían el escenario de nuestra pecaminosa gula. Nos encontramos desde locales modestos, pero muy mimados por su clientela, a fastuosos "parques de atracciones del café con tarta" en donde cambias de siglo al entrar por la puerta. Te animo a que disfrutes de todos ellos y que almuerces ligero para poder engullir la merienda. La hora del café en Viena es una visita más que anotar en tu cuaderno de bitácora.

MarillenKnödel

   La comida no es el plato fuerte de la ciudad. El schnitzel, escalope de pollo o ternera, es su gran apuesta gastronómica, junto con los knödels, que son albóndigas de pan. Sopas, salchichas y goulash completan los platos principales de Austria. Pero para dar placer a las papilas gustativas hay que trasladarse al desayuno y a la merienda en donde hay sitio para la increíble repostería de la que goza este país. Strudel, tarta Sacher, kaiserchmarrn (pancakes), marillenKnödel (bolas de albaricoque), tarta imperial o bizcocho de mármol son nombres propios que has de sumar a tu lista de pecados capitales. Ya sea con el turístico café vienés o con un buen chocolate disfrutarás de uno de los momentos más suculentos del día. Una manera muy apropiada para reponer fuerzas. ¿No te parece?

Tarta Imperial

   Existen muchos lugares para disfrutar de tanto despliegue azucarado y la oficina de turismo aporta a su vez un folleto con un listado de Cafés que no puedes perderte. Nosotros disfrutamos principalmente de estos sitios.  El Café Imperial, en el maravilloso hotel del mismo nombre, en pleno Ring. Un edificio decimonónico abrumador que resulta imposible no sucumbir ante él. Para mayores ostenta la receta de la tarta imperial que es un ampuloso bocado de mazapán y chocolate con notas de frutos secos o frutas (según la variedad de tarta imperial que elijas ). El Café Mozart, además de encontrarse en un lugar privilegiado junto a la Albertina o la Ópera, es uno de los cafés con más tartas para degustar y en donde podrás gozar de una divertida variedad de chocolates calientes. Cerca de aquí está el Hotel Sacher. En su cafetería, o en su tienda, puedes probar la tarta que lleva su nombre a base de chocolate y mermelada de albaricoque. Una opción más ecléctica es la que ofrece el Café Diglas, aunque el servicio no es tan atento. El Café Museum es otro bonito restaurante que puedes encontrar por el centro de la ciudad, muy cerca de los Apartamentos Imperiales. Destaca por su magnetismo y por la esplendorosa luz que entra a raudales por sus amplios ventanales.

Naschmarkt

   Por último, más alejado del centro, os propongo un paseo por el mayor mercado de la ciudad. En un día soleado el Naschmarkt debe ser un hervidero de turistas y vieneses que repostan entre sus numerosos puestos y bares. A nosotros nos tocó un día lluvioso por lo que el mercado no estaba muy animado. Es un buen lugar para comprar comida fresca y variada si te alojas en un apartamento, para tomar una cerveza o indagar en la cocina oriental, pues existen bastantes restaurantes de este tipo. Otro signo de identidad es la profusa colección de puestos turcos que se extienden por el Nasch. Como imaginarás los baklavas están en cada rincón.

Escaparate de Gerstner

   Existen tiendas capaces de despertar las papilas gustativas de un muerto. Auténticas orgías para nuestros sentidos que, además, están decoradas de manera obscena. Estos lugares de perdición y agresión nos vuelven locos y nos encanta perdernos en sus mil productos y detalles. Si paseáis cerca de la Ópera buscad la pastelería Gerstner y dejaos llevar.






martes, 29 de marzo de 2016

Berlín o Lo mejor de cada mesa

Currywurst

   Uno de los grandes atractivos de Berlín es su accesible comida. Por precio y elaboración, son platos abiertos a casi cualquier tipo de paladar. Hasta el más quisquilloso puede encontrar una mesa en la que deleitarse con un buen plato germánico. Ojo. Y no siempre es necesario sentarse. Si deseas comer algo rápido y barato entre museo y museo encontrarás en cada esquina un pequeño establecimiento de "currywurst". El McDonald´germánico sirve salchichas cocidas o asadas embadurnadas en salsa de tomate y curry espolvoreado. Un bocado con un punto justo de picante para entrar en calor. El cariño patrio hacia este plato está tan desarrollado que posee su propio museo muy cerca de Checkpoint Charlie

Black Pudding horneado en RutzBar

   En el otro extremo se encuentran locales a la última, con estrellas y sin ellas, que se adentran en una cocina más innovadora. La cocina de autor alemana, al menos, la que hemos probado, no ha llegado a satisfacer en demasía nuestro paladar. No estamos hablando de aberraciones o crímenes gastronómicos pero sentados a la mesa nos encontramos con platos desdibujados y sabores unidos con calzos. Eso sí, estos lugares te abren la posibilidad de adentrarte en el mundo de los vinos autóctonos. Y no tendrías un viaje completo a Berlín sin degustar alguno de sus Riesling. Vinos de uva blanca criados en las tierras fértiles del Rhin. Tranquilo, tranquila, con el precio de las copas no creo que consigas emborracharte.  Un buen lugar para adentrarte en el mundo de los vinos y la cocina creativa es el restaurante Rutz. Nosotros vivimos la experiencia económica (económica según qué) en su bar de tapas. El restaurante con dos estrellas Michelin no está al alcance de todos.

Goulash y salchichas cocidas

   ¿Lo que realmente nos emocionó? Las experiencias gastronómicas que captaron más nuestra atención fueron las relacionadas con la cocina tradicional alemana. Tenemos dos recomendaciones que no podrás perderte. Por un lado, viajando a la cocina del sur germánico, os aconsejamos una visita al restaurante Augustiner am Gendarmenmarkt. Un lugar tradicional, preparado para el turismo, pero que conserva lo mejor de la cocina bávara, incluidos camareros. Disfruta de unas buenas salchichas cocidas, un sabroso goulash (asado de carne) y un  pretzel recién horneado por un precio justo que no te costará abonar.

Codillo en Zur Letzten Instanz 

   La otra propuesta, y que hemos dejado para el final, es una visita al restaurante  Zur Letzten Instanz. Desde 1621 esta cocina lleva alimentando a los berlineses con el mejor codillo de la ciudad. Napoleón, Angela Merkel o Beethoven se han sentado en estas sillas. El lugar es muy acogedor, con elementos folclóricos que no chirrían y un trato bastante aceptable para el carácter alemán. Seguramente compartirás mesa. Algo bastante frecuente en estos lugares tan codiciados y que te permitirá completar la experiencia culinaria brindando con desconocidos mediante un educado: prost (salud). No olvides pedir postre.

Interior del Restaurante Zur Letzten Instanz

   


   

sábado, 29 de agosto de 2015

El Señorío de Astobiza o Un txakolí que enamora

 
(Bodega Señorío de Astobiza)

   Una buena mesa vasca se acompaña de caldos autóctonos como el txakolí. Para nada queríamos dejar Euskadi sin saber un poco más de un caldo que desde el primer día nos fue acompañando en todos nuestros momentos gastronómicos. El txakolí que ahora se urde bajo una madeja comercial tuvo su comienzo ligado a la elaboración casera. Dentro de cada pequeño hogar. Para consumo propio. Obviamente, ni el sabor, ni el cuerpo de antaño es el de ahora. Este vino joven está sacado de la uva verde que le ofrece esa acidez que lo caracteriza. Un fondo muy afrutado que nos recuerda su procedencia. Se sirve bien frío y, según su origen, suelen escanciarse o no. Hay tres D.O.: Getaria, la primera, y las de Vizcaya y Álava. En uno de los restaurantes, recomendado en otra publicación, Sagartoki, probamos un txakolí que nos llamó gratamente la atención por su equilibrio. Quisimos saber más de el y tras conocer su procedencia no tardamos en citarnos con el Señorío de Astobiza

   Nos trasladamos hasta Okondo (Álava) en un fantástico día de verano. Ya casi a las puertas de Vizcaya, entrando en el pueblo, giramos por la pequeña carretera que nos lleva hasta la elegante bodega. El edificio tiene un indiscutible aire moderno pero las líneas de su tejado y la roca nos hablan de tradición. Ion, nuestro guía, nos espera para enseñarnos los entresijos de esta variedad de blanco. Disfrutamos de un soleado día entre frondosas parras arreboladas de verde y pudimos entender los vericuetos que conllevan su cuidado. La forma en "t" de la cepa, la peculiaridad del racimo, la temperatura y el momento de su recolección fueron algunas de las incógnitas que pudimos desvelar.

   Ya en la bodega, Ion , nos ofreció la posibilidad de entender, paso a paso, los procesos por los que pasa la uva hasta llegar a la botella. Terminamos la visita con una cata de este txakolí limpio y chispeante desde un inmenso ventanal desde el que se atisba toda la plantación de vides organizadas como una planta fotovoltaica. El gran salón elevado en el que nos encontrábamos, diáfano, entre la zona de embotellado y con vistas a la montaña, resumía a la perfección el sentir de esta joven empresa que desde 2008 lleva aportando su buen hacer a un vino que es emblema de un pueblo. Os animo a incluir esta visita en vuestro viaje.

(Un paseo por las cepas de Astobiza)

RECOMENDACIONES:

- En su web encontrarás toda la información para concertar una visita a la Bodega: http://www.senoriodeastobiza.com/
- Si viajas a Bilbao está a tan sólo quince minutos en coche. 


Gastronomía euskera o El festín de los privilegiados

 
(Anchoas del Cantábrico al ajillo en Ganbara)

   Arzak, Berasategui, Subijana, Aduriz o Atxa son las estrellas que más brillan en el cielo gastronómico de Euskadi. Estos superdotados de la cocina representan a la perfección el nivel de la mesa vasca. Desgraciadamente, las estrellas no están al alcance de todos y la mayoría debemos mirar más en horizontal y menos en vertical. Pero ojo, no nos confundamos, y tengamos siempre a nuestro alcance una mirada oblicua,  que aúne horizonte y vertiente para saber cuál es el recorrido de las cosas y disfrutar del camino, que algún día, nos llevará a entender el brillo de las estrellas. Sea con esta mirada profunda que todo lo puede con la que afrontemos este capítulo tan sabroso de nuestra visita al País Vasco. Es el momento de caer rendidos ante los ricos platos de esta tierra y disfrutar de sus "estilos" de mesa.

(Pintxo de gulas y setas en Victor Montes, Bilbao)

    A pesar de que esta tierra se queja de su abundante mal tiempo y pluviometría, consideramos que posee unos usos y costumbres gastronómicas a cielo abierto. Los característicos pintxos están envueltos de bullicio, entradas y salidas, paseos golosos de barra en barra y brindis resplandecientes. Un pintxo viene siendo una pequeña rebanada de pan sobre la que se coloca una porción de comida. Pero de aquí en adelante... Todo lo que tu quieras y más. No nos olvidemos de donde estamos. Los pintxos se presentan de mil maneras y según sea la barra a la que te acerques disfrutarás de una excelente tortilla o un sorprendente helado de txangurro. Todo lo que puedas imaginar se viste de pintxo y si además lo animas con los días dedicados al pintxo-pote la diversión está asegurada. Los establecimientos eligen un día o días a la semana en los cuales puedes disfrutar de un combinado, pintxo y bebida, por un precio más que razonable. Una forma de incentivar el negocio en días menos frecuentados que es un auténtico festín para el estómago y la cartera. Por otro lado, si hay que sentarse a la mesa vasca, reniega del cinturón y prepárate para hartarte de carnes y pescados espectaculares. Ojo, como en todos los sitios, ni el producto, ni el mimo en la cocina es el mismo y normalmente para disfrutar de una carne jugosa que se corte como mantequilla tendrás que pagar por ella. - No olvides la mirada oblicua.


(Alubias de Tolosa)

   Euskadi disfruta exhibiendo su mercancía en mercados tradicionales o al aire libre durante unas fiestas patronales. Es nuestra perdición. Reconocemos que la palabra: mercado, nos congratula. Durante nuestro viaje hemos tenido la oportunidad de visitar el mercado semanal de Tolosa. Parada obligatoria para conocer sus famosas alubias. Nos hemos traído un puñado en la maleta. El día que las cocinemos os enseñaremos el resultado y compartiremos la receta. Aquella visita nos acercó a los productos de la zona, conocimos la guindilla vasca. Un pimiento verde pequeño traído desde América y que ha encontrado en estas tierras un lugar perfecto para crecer. Salteados con un poquito de ajo y sal son una delicia. Un vicio. Caen uno tras otro como pipas. Especialmente grata fue la oportunidad de encontrar algunos hongos a bastante buen precio. Sí, setas en agosto. Así es Euskadi. Hicimos una empanada exquisita con unos carnosos boletus, panceta y, otro clásico de la cocina vasca, queso Idiazábal. El queso Idiazábal es el peso pesado de las tierras vascas, y aunque hay más, la D.O. queso Idiazábal (1987) deja poco sitio al resto. Es un queso graso con una maduración mínima de sesenta días, muy cómodo al paladar, y que encontrarás en todos los rincones de la geografía vasca.

(Guindilla)


(Quesos y Txakoli)

   
(Mercado de Amurrio)

   En el mercado de productos tradicionales de las fiestas patronales de Amurrio disfrutamos de una nueva parada con lo más rico de esta tierra. Puestos de chacinas, licores, vinos, panes caseros, patés y pastelería. Degustamos mucho y bueno. Hicimos nuestro propio pintxo-pote mientras serpenteábamos por los puestos congregados en la plaza del Consistorio. En el País Vasco les gusta la rivalidad. Un buen ejemplo de ello son los juegos tradicionales que suelen reunir a un gran número de aficionados bajo la denominación de deporte rural vasco. Cortar troncos, lanzamiento de fajos de heno, siega con guadaña,... Este pique tan sano se traslada a la cocina. Hay concursos en los que, por ejemplo, se busca el mejor pastel vasco. Los ganadores muestran con orgullo el año y la posición en la que quedó su obra pastelera. Este dulce, procedente de la zona vasco-francesa de Lapurdi, está formado por una masa de harina, mantequilla y huevo que se rellena de crema pastelera. Sencillo, rico y jugoso, lo interesante, es que tenga un buen relleno, tanto en cantidad como calidad. Y aquí, en el mercado de Amurrio vimos más de uno que cumplía esas características. Otra golosa tentación es el goxua. Un postre que se presenta como unas natillas y que contiene de abajo a arriba; nata, bizcocho, crema pastelera y caramelo. Como siempre, el secreto está en una buena crema pastelera:
- ¡Cómo si fuera tan fácil!

(Pastel vasco)



RECOMENDACIONES:

- ¡Come como si fuera la última vez!
   




jueves, 7 de mayo de 2015

PARTE III: En un lugar de la Mancha o Donde fueres haz lo que vieres

   Sentarse a la mesa ante una gastronomía desconocida es todo un placer. Tenemos tanto que aprender los unos de los otros. Pasar de una comunidad a otra te abre las papilas gustativas con sensaciones tan desconocidas que no dejo de asombrarme ante la grandeza que se esconde detrás de un nuevo sabor, una textura diferente o un producto, que simplemente, nunca pensarías en comer. Bienvenidos a la cocina manchega; de la historia a tu mesa, podríamos concretar.

   Sentados en el restaurante del Hostal  los Claveles en Priego, Cuenca, y tras esperar a que quedase una mesa libre (empezamos bien, buena señal) nos topamos con una carta hogareña, llena de platos tradicionales. Elegir el morteruelo era obvio, aún no lo habíamos probado y no podemos obviar que es el guiso que la zona lleva por bandera. Esta contundente pasta resulta de pasar por mortero (de ahí su nombre)  hígado de cerdo y otras carnes de caza como el conejo, la perdiz o la gallina, todo ello aderezado con especias y con pan rallado como elemento aglutinador. Emprendimos la conquista de este plato levantando contundentes muestras de morteruelo sobre generosos trozos de pan, así nos indicaron los lugareños, y nosotros, no somos de faltar. La fuerza del plato no tiene rival y de una sentada sabes que tu estómago estará bien abrigado durante las próximas horas.

(Morteruelo)

   El otro plato distintivo de la zona que pudimos degustar se llama zarajos. Antes de tomarnos nota y mientras estudiábamos la carta, nos llamó la atención esta palabra: zarajos. Hoy en día no le damos oportunidad a preguntar al camarero. Wikipedia a su servicio... Buscar... Zarajos... "Los zarajos se consideran un aperitivo (o incluso tapa) muy típico y tradicional de Cuenca (España) preparado a base de intestinos..." Vale, vale, vale,... Corto y cambio. Fue nuestra reacción. Pero qué casualidad que el camarero pasó en ese mismo momento, junto a nosotros, con un plato que nos llamó la atención.

    - ¿Disculpe? - Turistas totales - ¿Eso qué es?
    - Zarajos, tienen que probarlos es la especialidad de la casa.

   Y aquí la cámara hace un zoom directo a nuestra cara para que pueda apreciarse el crack revelador que se ha producido en nuestro intelecto y la derrota que nuestra vista ha propiciado contra nuestros prejuicios.

(Zarajos)
                         
   Así que volvemos al Wikipedia y seguimos leyendo... "...intestinos de cordero lechal marinados que después se enrollan en un sarmiento y se fríen en aceite de oliva o se asan en un horno, o a la plancha, hasta que quedan dorados.1 Debido a su aspecto y sabor se les considera un alimento de gusto adquirido.

    Y la verdad es que nos convenció bastante por lo que no sólo cumplimos con nuestro deber como turistas, sino que además, en aquellas mesa, nos mutó algún gen, con eso del gusto adquirido al que se refería Wikipedia, y nos sentimos, con placer, un poquito conquenses. 

martes, 5 de mayo de 2015

PARTE III: En un lugar de la Mancha o Un bocado a la Alcarria

   La Alcarria es una zona que se extiende por el sur de Guadalajara, norte de Cuenca y este de Madrid. Con una geografía variopinta destacan sus profundos valles preñados de plantas aromáticas que hacen posible el desarrollo de la apicultura. Encontramos por toda la provincia de Cuenca muchas tiendas en las que podemos comprar miel de brezo, romero, tomillo, eucalipto,...  Y ya que estamos hablando de miel os recomiendo que probéis el dulce típico de Cuenca: el alajú. 


   
   Este postre de obvia herencia árabe es primo hermano del alfajor ya que comparten muchos ingredientes, aunque, este último, es más elaborado, su primo, el alajú, del que os hablo, es una torta exquisita hecha de miel, harina tostada y almendras que se cubre con dos obleas, a modo de turrón. El dulce no es una masa dura y si lo es os están dando un mal producto. Nosotros probamos varios ya que durante nuestra estancia nos volvimos adictos a este manjar, pero, ojo, no todos eran iguales. Os recomiendo los de la marca Chapela que además los puedes encontrar sin las cajas turísticas con la fotografía de las Casas Colgadas, y así, te ahorras algunos céntimos.

jueves, 28 de agosto de 2014

PARTE 1: CAPÍTULO X o Domingo de mercado


Mercado de Cangas de Onís

   Si visitas la Asturias oriental no puedes perderte el mercado dominical de Cangas de Onís. Toda una eminencia a la hora de trasladar los productos de elaboración propia de esta parte del Principado. Aquí podrás encontrar numerosas legumbres, en especial las famosas fabes marca indiscutible de la casa asturiana, mucho embutido, el auténtico pan de pueblo, licores, dulces,... Pero si realmente este mercado es conocido por algo es por el queso. Y es que en la zona podrás encontrarte con algunas D.O. como el conocido por todos, Cabrales. Pero no te quedes ahí, abre tu paladar a otros sabores. Recuerda que especialmente vas a degustar quesos cuya procedencia es la leche de vaca, aunque también los hay de cabra u oveja como el D.O. Los Beyos. Volviendo con la vaca, uno de los más conocidos, incluso el Mercadona asturiano lo tiene en sus baldas, es el de Afuega´l pitu en su versión normal o con pimentón.

El río Cares a su paso por la Cueva Museo del D.O. Cabrales

   Lo más turístico en lo que a gastronomía quesera se refiere es visitar la comarca de Cabrales. Arenas es la capital de este concejo y es aquí donde gran parte del turismo se concentra para saber todo lo necesario sobre el queso D.O. Cabrales. Tienen una Cueva Museo junto al río Cares en el que por cinco euros te hacen un recorrido por todos los elementos que intervienen en la elaboración de dicho queso. Como sitio turístico que se precie estará lleno y te darán, en temporada alta, con suerte, visita para una hora más tarde de tu llegada.

Detalle de un puesto de quesos en el mercado de Cangas de Onís

   Pero, lo que realmente te recomiendo desde Viene Rodado es que visites una quesería. Encontrarás muchas por la zona y por el mismo precio obtendrás una mejor visita y en definitiva, una experiencia más auténtica. Nosotros lo hicimos así con otra D.O., el queso Gamuneu, queso de vaca o mezcla (vaca-oveja-cabra) que puedes encontrar de dos tipos, según su procedencia, valle o puerto. Su principal característica es su ahumado y también se madura en cueva como el Cabrales. No te lo pierdas porque es un queso cargado de personalidad. Pasamos una tarde fantástica en la Quesería de Onao, muy cerca de Cangas de Onís, te lo recomiendo. Allí estará Belén para enseñarte de arriba abajo la fantástica labor que desarrollan en su quesería. Si al final te animas y contactas con ellos intenta ir por la mañana porque seguro que podrás vivir en directo alguno de los procesos de elaboración por los que pasa este queso.





   

martes, 26 de agosto de 2014

PARTE 1: CAPITULO VI o Parada y Fontán

 Vista exterior del mercado


   Visitar Oviedo es buscar nuestra identidad, despejar entre las piedras del prerrománico lo que queda de nosotros y lo que está por venir. En Oviedo desembocan desde el norte en forma de “Y” todo lo bueno que la mar recoge por Avilés y Guijón y por el sur, este y oeste se deja envolver por un inmenso pulmón verde que completa una alacena envidiable para gran parte de los mortales. 

Una de las viviendas que conforman la plaza

   La plaza del Fontán, forjada en el siglo XVIII, se convierte en una inmensa abacería de productos de primera calidad y lugares donde degustar sus apetecibles viandas. Por ello te insto a que despejes parte de tu día para pasear por su modesto mercado, que aún no se ha apuntado a la moda gourmet, y que disfrutes del día con los puestos de ropa y flores que rellenan las zonas colindantes a la plaza. Al final, ahora sí, entra en la plaza y selecciona uno de sus bares, nosotros comimos en Casa Ramón toda una eminencia ligada a la plaza y degustamos unos platos riquísimos con una calidad-precio recomendable. Aquí el tiempo se detendrá y no es sólo porque el sitio lo fomente sino porque tardarán en servirte pero, querido comensal, aproveche para pedirse otra copa de vino u otra sidriña. Eso sí, para el postre acércate a la pastelería que hay en una de las salidas de la plaza porque allí encontrarás los mejores carbayones (dulce de hojaldre y almendra con glaseado) que vas a probar en toda Asturias, te lo aseguro.

Pastelería en la plaza del Fontán (carbayones, casadielles, frixuelos y mucho más)