lunes, 14 de marzo de 2016

Berlín o El rey rococó


Schloss Charlottenburg desde el jardín

   Una de las figuras más interesantes que hemos conocido durante nuestro viaje a Berlín ha sido Federico II, el Grande (1712-1786). Pero los grandes han de soportar el lastre de la fama. Estar en el punto de mira de todos no es fácil y el rey filósofo no iba a escapar a la prosa generada en torno a su figura. Es justo decir, que Federico II se las trae, y sean o no ciertas las habladurías, la complejidad y notabilidad del personaje merece que hagamos una parada en el camino. Os invito a abrir el "Hola" del siglo XVIII y que nos acerquemos, con nuestra peculiar visión, a la vida de este monarca.

Entrada principal a Schloss Charlottenburg

   Federico, ya desde pequeño, muestra una inclinación muy aguda hacia las artes y la filosofía y rechaza el dramatismo bélico y la estricta  impronta de su padre Federico Guillermo. La reina madre en su papel de mediadora ayudará a su hijo a conseguir libros que alimenten sus apetitos. Si Sofía Dorotea de Hannover llega a saber que aquellos libros insuflaría la animadversión de su hijo hacia la corona seguramente se habría comportado con mayor diligencia con el joven romántico. Con dieciocho años intenta fugarse a Inglaterra con su "mejor amigo" Hans. Tras ser capturados en plena fuga, su regio padre considera oportuno decapitar a Hans ante su hijo que se desmalla y pierde el raciocinio durante dos días. Tras estar en la cárcel, conseguir el perdón real y lanzarse de lleno, con correa, a la vida militar, Federico accede al trono tras la muerte de su padre en 1740.

Galería Dorada de la Nueva Ala o Neuer Flügel

   La huella física más palpable de Federico II en Berlín son el Teatro de la Ópera, la actual Humboldt Universität y la ampliación de Schloss Charlottenburg con la Neuer Flügel o Nueva Ala. Este monarca de tendencias afrancesadas disfrutaba del rococó como nadie y hasta sus últimos días se le asoció a este movimiento artístico. La Galería Dorada en el Neuer Flügel es uno de los ejemplos más claros de sus gustos. Los colores pasteles, la abigarrada decoración floral que parece estar viva en cada recoveco y los inmensos espejos que multiplican cada detalle te embotan los sentidos y aletargan el espíritu. Las dependencias de la Nueva Ala son melifluas, rimbombantes e hipnóticas pero son un claro ejemplo de los gustos del momento. Por otro lado, los jardines ingleses del Shloss Charlottenburg son el contrapunto al frenesí decorativo de las dependencias de Federico II. Sencillos senderos discurren mansos entre los árboles que rodean al gran lago artificial. Los jardines otorgan un sencillo paseo con pocas sorpresas. La más representativa, el coqueto palacio Belvedere construido como salón de té. El Altes Schloss, que es la parte central y más antigua del edificio, se encuentra inmersa en un proceso de restauración por lo que no os podemos ofrecer ninguna impresión contrastada.

   Belvedere

   Todo protagonista que se precie tiene un antagonista con el que lidiar sus batallas. En este caso, la mujer que le traía de cabeza y contra la que batalló durante todo su reinado fue María Teresa de Austria. Ambos acceden al poder en el mismo año, ambos con intereses comunes y los dos de armas tomar. La una mojigata según el otro y el uno impotente según la otra. Estos dos anduvieron a palos por el centro de Europa disputándose Silesia y parte de Polonia. Cada uno con sus convicciones políticas y religiosas en la empuñadura y con las espadas bien afiladas.

Schloss Sanssouci (durante la primavera las terrazas se llenan del intenso verde de las vides)

   Pero ya conocéis a Federico... En el fondo es un hombre cultivado, amante de las artes, escritor, músico,... Un auténtico ilustrado. Abre y cierra la mano con una facilidad pasmosa para modernizar las instituciones, siempre para su conveniencia. Es lo que tiene el despotismo ilustrado. Nuestro Grande se levanta a horas impronunciables (cuatro o cinco de la madrugada) para despachar los asuntos reales y así poder gozar algunas horas de sus vicios más o menos confesables. Uno de los confesables es su palacio veraniego en Potsdam a 27 kilómetros de Berlín. Hablamos del gorgorito edificio de Schloss Sanssouci. Aterrazado, entre parras, en una prominente ondulación del terreno, se alza el palacio de recreo de Sanssouci; que quiere decir: sin preocupaciones. Aquí departieron Voltaire y Federico durante largo tiempo, aunque parece que el "asunto" no terminó a gusto de todos, al menos teniendo presentes las palabras de Voltaire tras su huida de Sanssouci en 1752: «amable ramera» que se divierte con pajes y cadetes, con los que realiza la «segunda» función (o coito anal), debido a su falta de aparatura (es decir, debido a su impotencia sexual). Nos encontramos nuevamente con los chismes de la corte, avivados por el absoluto desinterés de Federico hacia su esposa Isabel Cristina a la que no tarda en desterrar y con la que no tuvo descendencia.

Exterior de Schloss Sanssouci

Interior de Schloss Sanssouci

    La profusión ornamental del palacio y el cuidado con el que cada elemento está implantado nos muestra la delicadeza de este rey en claro contraste con su parte guerrillera. La ornamentación es completamente exacerbada y se expande por todo el palacio arrastrándose por paredes y techos a su antojo. Nos encontramos ante la belleza de un jardín interior que se ha convertido en plata y oro. Parras enroscadas en cada esquina, en clara alusión a los terrazos del exterior, animales, pinturas alegóricas y muebles deslumbrantes hacen de Sanssouci un relicario gigantesco labrado hasta el infinito.

Salón de baile Schloss Sanssouci

   Federico el Grande sería querido y denostado a partes iguales. Para Austria es un auténtico villano, listo como un zorro, que supo mover las fichas del tablero de manera virtuosa. Tocado por una varita mágica, Federico II consiguió arrebatar para sí mismo grandes zonas aledañas a Prusia unificando algunos de sus territorios hasta ahora inconexos. Odiaba al pueblo polaco y los consideraba inferiores y no tardó en anexionarse parte de su territorio cuando tuvo oportunidad. Imprevisible y pendenciero era un rufián al que era difícil afrontar sin coaliciones. María Teresa tuvo que ceder en varias ocasiones, no sin luchar con uñas y dientes. Finalmente, las tácticas y logros de Federico le otorgaron el merecido apelativo de el Grande, y su posición fue cada vez más respetada. Con el paso de los siglos, su figura se apagaría hasta que Hitler la volvió a encumbrar recogiendo el testigo de sus manías, como por ejemplo, la animadversión hacia los polacos.

Neues Palais

   Para mostrar al mundo su fortaleza frente a Austria durante la Guerra de los Siete Años (1756-1763) por el territorio de Silesia, Federico II mandaría construir muy cerca de Schloss Sanssouci la bestia palaciega del Neues Palais. Un palacio destinado a abrumar a la competencia por el que raras veces se le vio pasear, salvo en contadas ocasiones para actos diplomáticos. El palacio no es más que la última chulería de un rey fanfarrón, pagado de si mismo con las ideas muy claras. Las pavorosas proporciones del edificio se hacen aún más evidentes cuando conocemos que tan sólo se tardaron siete años en alzar esta mole. Comenzaba el declive del rococó pero Federico quería ser recordado por su vinculación a este estilo artístico. Por ello, volvió a utilizarlo para este palacio siendo consciente de que ya era un poco hortera para la época. En el palacio volvemos a encontrar los mismos elementos decorativos que nos venían acompañando hasta ahora. La idea de cruzar la arquitectura con la naturaleza hasta el grotesco tiene su colofón en el Salón Bajo que es una protuberancia arquitectónica de piedras y conchas de mar imposible de digerir. 

Salón Bajo Neues Palais

Salón Plateado Neues Palais

Exterior de las cocinas y habitaciones de invitados del Neues Palais

   Tras el Neues Palais encontramos los anexos para los invitados y las cocinas. Algo modesto y coqueto como podrán ver en la fotografía. Ambos edificios quedan conectados por una gigantesca pérgola de columnas que se une por el centro en un arco triunfal. Si nos adentramos en el parque hay numerosas maravillas imposibles de visitar en un día. Los jardines acompañan a los palacios de Federido el Grande con la misma exuberancia. Otros monarcas y nobles compartieron el cariño de Federico II hacia Potsdam completando el enclave con fuentes, edificios de recreo, falsas ruinas romanas, un molino de viento y otros palacios de menor envergadura. En 1990 la confluencia de todo este arte se consagra con la denominación de Patrimonio de la Humanidad. Federico se sentiría pletórico al saberse partícipe de este galardón.

Iglesia de la Paz (1845-1854)

Casa China (1754-1757)

Fuente monumental y falsas ruinas romanas al fondo

Molino histórico de estilo holandés

   Para Federico II no pasan los años en balde y su imagen comienza a desgastarse. Se vuelve huraño y más introvertido y Sanssouci es el único lugar en el que desea estar. La guerra más duradera que ha de soportar es la de la gota ante la que acaba derrotado. En este asiento, muy amplio para confortar sus dolores, exento del recargado rococó, en el único sitio en el que siempre quiso estar, Schloss Sanssouci, muere, el Grande, el 17 de agosto de 1786. Y allí se hace enterrar, entre sus viñas, de forma modesta, impregnado de la naturaleza que arrastraría al interior de sus palacios.

Sillón de Federico II en Sanssouci

RECOMENDACIONES:

-  Schloss Charlottenburg es un complejo palaciego integrado por tres palacios: Altes Schloss de Federico I (en obras), Neuer Flügel de Federico II y el Neuer Pavillon de Federico Guillermo III. El primero no pudimos verlo y el último nos resultó algo decepcionante. Paseando por el sobrio parque podrás descubrir el Mausoleo y el Belvedere. Junto al complejo hay otros tres museos:  Sammlung Scharf-Gerstenberg, Museum Berggruen y Bröhan Museum. Si vas pocos días a Berlín tendrás que desechar este lugar. Está lejos y si las instalaciones del Altes Schloss siguen cerradas no merece la pena perder un día completo del fascinante centro de Berlín.

- Para visitar Potsdam tendrás que hacerte de un cercanías. Llegar es muy fácil. Y en a misma estación puedes comprar las entradas para visitar los palacios. Sanssouci tiene horarios concretos. Es decir, tu tique sólo sirve para la hora que escojas, así que no te retrases. No podemos imaginar cómo será la visita en verano si ya en invierno había tal aglomeración de turistas. Nuestra recomendación es que os hagáis con unas bicicletas. Se alquilan en la estación y por 8 euros disfrutarás de autonomía por el parque y rapidez para llegar a los lugares de interés. Las distancias son importantes para hacerlas a pie y hay mucho que ver. En un día seguramente no podrás verlo todo. Date por contento o contenta si disfrutas de los dos palacios principales y paseas por parte del parque. Visita indispensable.

- Durante nuestra visita a Potsdam nos asaltó el eterno dilema entre las vacaciones de invierno o primavera-verano. Es cierto que el gentío era controlable y facilitaba la visita pero también es cierto que el complejo ha de ser deslumbrante en primavera con toda la vegetación radiante y las estatuas liberadas del armazón que las cuida del frío y la nieve. Seguro que esta idea para alguna entrada de este blog. Pero eso... Será en otra ocasión.


domingo, 13 de marzo de 2016

Berlín o La capital del reino

   Berlín espoleada por los agravios sufridos durante el siglo XVII (ver Berlín o La ciudad medieval) se encuentra sumida en la decadencia. Sus gobernadores se enfrentan a una ardua tarea de reconstrucción. Es el momento de hacer grandes elecciones para salvar lo que ha quedado. Buscar una nueva identidad alejada de las guerras que habían asolado Europa y luchar por lo propio hasta restaurar la fortaleza perdida. Con una necesidad acuciante de capital humano se invita a numerosas familias judías de Viena para que se instalen en Berlín. Les seguirán los hugonotes huidos de Francia con la promesa de ventajosas rebajas tributarias.

   Con todos estos aires de renovación y el ímpetu puesto en la salvación de Brandeburgo no tardarían en llegar los sentimientos patrióticos tras los traumas sufridos. La identidad de la región se consolida y la figura del ambicioso gobernador Federico III es clave para poner un nuevo pilar de la sociedad alemana. En 1701 Federico III se autoproclama rey Federico I del reino Prusia-Brandeburgo y establece en Berlín la capital del reino. Y decide que el palacio junto al Spree sea su residencia real.

Obras del Humboldt-Forum sobre el terreno del Palacio Real de Berlín. Humboldt-Box a la derecha.

   Esta es la imagen que hoy podemos tener del Palacio Real de Berlín. Un amasijo de hormigón y grúas nos ha de servir para imaginar la grandiosa obra barroca de Andreas Schlüter. Aunque el palacio sobrevivió con cierta dignidad a la II Guerra Mundial no pudo resistir la presión comunista de la Guerra Fría y en 1950 es arrasado hasta sus cimientos para construir una "Casa del Pueblo" tan mal trazada que tras la reunificación se vendría abajo. Tras muchas discusiones Berlín esta resucitando el palacio a golpe de talón. La factura exterior será una copia barroca de su antecesor mientras que el moderno interior acogerá varios museos y bibliotecas cerrando así el emporio cultural de la Isla de los Museos. Entre tanto, el cubo modernista de la Humboldt-Box se ha convertido en el museo-expositor que contiene toda la información del proyecto con vídeos didácticos que muestran al futuro palacio y sus diferentes usos. 

Detalle del futuro exterior del Humboldt-Forum


   Prusia acentuaba su hegemonía con la misma rapidez con la que Berlín volvía a colocarse entre las ciudades más importantes de Europa. El primer siglo de vida de esta joven monarquía otorgaría a la ciudad grandes monumentos como la Puerta de Brandeburgo o la formidable Gendarmemarkt. 

Catedral francesa y Catedral alemana en Gendarmemarkt

   No es difícil entender por qué consideran a esta plaza la más bonita de la ciudad. La Catedral francesa y la Catedral alemana se presentan enfrentadas. La primera destinada al culto de los hugonotes huidos de Francia con liturgia en francés y la segunda para el culto en alemán. Separadas por el idioma, las dos iglesias crecieron reflejadas la una en la otra al inicio del siglo XVIII y acabaron mimetizándose tras las esbeltas cúpulas de estilo palladiano que diseño Carl von Gontard en 1780. Las dos catedrales, que en realidad fueron iglesias, tienen un interés moderado. La alemana contiene un aburrido museo sobre el Parlamento alemán del que rescatamos las maquetas de los diferentes Parlamentos que hubo en Berlín hasta la definitiva sede del Reichstag. Sorprende la maqueta sobre el Parlamento que Hitler quería sufragar. Las proporciones a escala con la Puerta de Brandeburgo son una locura en sintonía con el enfermo que las parió. La Catedral francesa ofrece algo más de interés. Al menos puedes subir a la torre y disfrutar de unas muy recomendables vistas de la ciudad.

El Reichstag según Hitler

   Gendarmemarkt completa su belleza gracias al edificio cultural Konzerthaus. A principios del siglo XIX, y tras ser devorado por la llamas el antiguo Teatro de Berlín, se edifica esta joya de inspiración griega de proporciones monumentales. De los tres edificios, este último es el más recomendable. Sigue utilizándose con el fin cultural con el que se ideó y tiene una extensa programación de teatro y música internacional. 

Konzerthaus

   El siglo XVIII convierte a Berlín en la capital cultural y económica de Europa. Se habla francés en los círculos más notables, se crean enormes avenidas y se consiguen grandes victorias bélicas frente a Austria. La figura que mejor representa a este periodo es la de Federico II, el Grande (1712-1786). A tenor de la impronta que este monarca deja en Prusia hemos decidido crear una entrada para él sólo. Pronto veréis que la merecía pues, el rey filósofo, como también se le conocía, tiene en su haber muchas anécdotas que estamos deseando compartir con vosotras y vosotros a través de nuestro viaje. Federico el Grande convierte a Berlín en la Atenas del Spree y deja tras su muerte un reino pletórico, lleno de vida, con una arquitectura portentosa y una sed de conocimiento y arte inigualable. Un bocado irresistible para el voraz apetito de Napoleón que cruza la Puerta de Brandeburgo victorioso en 1806.

Retrato  de Federico el Grande en Neues Palais, Potsdam


RECOMENDACIONES

- Frente al Konzerthaus encontrarás un precioso edificio que alberga una tienda de objetos de madera realizados a mano que no debes perderte.



- Otro atractivo de la plaza es el baño público masculino del siglo XIX. Aunque el wc y el lavabo sean de factura moderna el exterior conserva la imagen de estos glamurosos mingitorios decimonónicos. 






Berlín o La ciudad medieval

Barrio de Nicolás

   El nacimiento de la ciudad que hoy podemos ver dista bastante del Berlín medieval nacido a orillas del Spree. Un grupo de mercaderes fue aupándose en esta zona hasta conseguir cierta relevancia favorecidos por la posición estratégica de la que disfrutaban entre las grandes ciudades de Spandau y Köpenick. Para ser exactos el origen de Berín es la fusión de dos entornos comerciales que llegaron a fusionarse a principios del siglo XIV; Berlín y Cölln. Su objetivo; conseguir la independencia ante los gobernantes locales.

Iglesia de San Nicolás

   De aquella época nos queda el recuerdo más o menos mutilado del llamado barrio medieval de Berlín o Barrio de Nicolás. Aquí encontramos el templo más longevo de la ciudad que nos traslada al siglo XIII. Hoy, la Iglesia de San Nicolás es un museo que refleja los inicios de la ciudad a través de algunos personajes ilustres y con la iglesia y sus vicisitudes como elemento transversal. Un paseo por el coqueto barrio residencial nos descubre tiendas y simpáticos restaurantes donde atraer la atención de los turistas. Pero no os quiero engañar. Todo lo que vemos salvo algunos trazos de la iglesia corresponden a la década de los ochenta. El gobierno de la RDA para celebrar los 750 años del nacimiento de la ciudad financió la restitución de esta parte de la ciudad asolada por las bombas. Lo que se muestra ante nosotros no es más que una interpretación romántica de algún arquitecto que quiso revivir con mayor o menor fidelidad a la Berlín medieval.

   No obstante, el barrio es encantador y nos deja preciosas postales, en nuestro caso, acentuadas por la ligera nevada de la noche anterior.

Detalles de la ornamentación que decora el barrio de Nicolás

  ¿Cómo les iría a esas dos ciudades unidas por una misma y acertada visión comercial? Pues podemos corroborar que estupendamente. El grupo de mercaderes comenzó a nutrirse de nuevos pobladores y las "amigas" del Spree pronto levantaron suspicacias dentro del extenso Sacro Imperio Romano. Tanta libertad no fue bien considerada por el emperador Seguismundo de Luxemburgo que en 1411 nombra gobernador de Brandeburgo a Federico I de Nuremberg colocando la piedra más visible de la Alemania del mañana. Berlín-Cölln quedaban muy bien situadas dentro de esta nueva "provincia" del Imperio y en 1443 se pone la primera piedra de un castillo que pretendía ser el símbolo de la unificación definitiva de las dos ciudades y que en el futuro acogería al fastuoso Palacio Real de Berlín. Pero no adelantemos acontecimientos porque aquí Seguismundo es el que sigue repartiendo el bacalao.

Imagen de archivo del desaparecido Palacio Real

   Los diferentes gobernadores de Brandeburgo alzarían a Berlín en una ciudad próspera, fortificada y muy considerada dentro del Sacro Imperio. Hasta aquí todo bien. A Joaquín II gobernador por entonces de Berlín en los agitados años del protestantismo no le quedó más remedio que claudicar ante las reformas luteranas y en 1540 aprueba mediante decreto la conversión de toda la región.

Interior de San Nicolás ( en 1539 se celebra el primer servicio luterano de Berlín)

   La guerra de los treinta años entre católicos y protestantes (1618-1648), un brote de peste en 1640 y los grandes incendios de 1665 dejarán a Berlín desolada. La creciente economía de la ciudad del Spree parecía haber llegado a su fin. Con más de 80.000 habitantes muertos o emigrados las posibilidades de prosperar eran poco halagüeñas.




sábado, 12 de marzo de 2016

Berlín o Etnografía de una pared

   
Checkpoint Charlie

   La ciudad del oso recuerda con fervor la Guerra Fría que sacudió sus ruinas tras el final de la II Guerra Mundial. Convertida en un gran tablero de juego para comunistas y capitalistas, Berlín fue el laboratorio y el gran expositor mundial para demostrar las bondades de una y otra tiranía. Cuando la lucha de gestos y dialectos dejó de ser suficiente, el laboratorio en el que se había convertido la ciudad extremó sus técnicas. En 1961 comenzaba a alzarse el Muro de Berlín y mientras los habitantes veían con cierto estupor la nueva idiosincrasia del juego mantenido entre unos y otros, el 24 de agosto de ese mismo año Günter Litfin cae abatido a tiros al intentar cruzar nadando el Humboldthafen. El juego se había terminado. La vida de veinticuatro años de Günter marcaría el inicio de una nueva era del terror para Berlín.

Museo del Muro

Museo Panorama del Muro

   Los museos, monumentos y símbolos que guarda la ciudad de esta época son numerosos. Es imposible acercarse a todos salvo que deseches el resto de ofertas. El punto neurálgico del muro se encuentra en el Checkpoint Charlie. El tercer punto de control aliado se recuerda hoy con una caseta y un par de banderas. Fue aquí donde los tanques de uno y otro bando se enfrentaron a punto de abrir la puerta a una III Guerra Mundial. Unos jovenzuelos con disfraz de militar teatralizan la escena para regocijo de los turistas que cruzan desnortados el tráfico de Friedrich Str. para conseguir una foto. Muy cerca se alza el Museo del Muro donde se describe la pericia y los inventos con los que los berlineses de la RDA intentaban escapar hacia occidente. Junto a este museo se encuentra el Panorama del Muro. Este museo guarda la gigantesca pintura realista del artista Yagedar Asisi en el que se expone la visión desde occidente del muro de Berlín un día de 1980. El sistema de luz, los sonidos históricos rescatados para acompañar el panorama así como el andamiaje desde donde el turista puede vislumbrar todo el espectáculo pictórico de Asisi resulta profundamente evocador.

Obra pictórica de Yagedar Asisi

   El nueve de noviembre de 1989 las puertas del muro se abren tras veintiocho años de división. La caída del muro había llegado y los berlineses salen a la calle, picota en mano, para destrozar el emblema de la opresión. Al tiempo que el muro se venía abajo los bolsillos de los "listos" se llenaban con los escombros que hoy llenan las tiendas de souvenir de la ciudad. Si seguimos el fluir del Spree y nos alejamos del centro hacia Friedrichshain encontraremos en la cara este del río la East Side Gallery. Aunque el muro se vino abajo con una velocidad inusitada se conservó más de un kilómetro en el que artistas de todo el mundo dejaron plasmadas las renovadas esperanzas por una nueva era. - "Algunos seguimos suspirando por sentirnos invadidos de esa jactancia a tenor de nuestro presente". Inundado por los turistas, parcelado por una valla metálica y atenazado por la especulación urbanística (ya se perdieron más de cincuenta metros) el muro del East Side Gallery es la colección de pinturas murales al aire libre más grande del mundo.

Detalles de East Side Gallery

   Volvamos a Friedrich Str. Salgamos del bullicio turístico que genera el Muro. Te recomiendo girar por Mauer Str. y dejar la sensación de "producto mercantil" que genera todo lo que gira en torno al muro. No muy lejos se alza una estructura de hierro que recuerda los contornos de la arrasada iglesia protestante de la Trinidad. Junto a ella una colorista escultura a modo de petate gigante anudado con cuerdas con elementos que parecen escaparse del ovillo. Entra en la estructura de hierro en el que debería ubicarse la iglesia. Una vez allí; lee. Nos quedamos con esta imagen como resumen de este Berlín.

Hope // Esperanza

jueves, 10 de marzo de 2016

Berlín o Maquinaria política

  
Puerta de Brandeburgo

  La parte norte del corazón berlinés está surcada por el río Spree. Algo más abajo tiene lugar un auténtico desfile de emblemas políticos que tienen en la Puerta de Brandeburgo su principal referente. Terminada en 1791 e inspirada en la Acrópolis de Atenas este gran arco del triunfo neoclásico ha sido escenario del devenir político de la ciudad. La cuadriga sobre la que la diosa Victoria saluda a Berlín fue raptada por Napoleón tras derrotar a Prusia en 1806 y no volvió a Berlín hasta 1815 tras ser liberada por un general prusiano. Pero si esta puerta es recordada por algo es por ser la imagen de la división durante la Guerra Fría. Una puerta que no llevaba a ninguna parte.

Monumento al Holocausto

   No muy lejos de aquí se levanta el Monumento en Memoria de los Judíos Asesinados o Monumento al Holocausto. Peter Eisenman creó 2711 estelas de hormigón de igual tamaño pero diferentes alturas que se reparten por el terreno ondulante de las dimensiones de un campo de fútbol. Una visión superficial muestra una sucesión de lápidas que suavemente se alzan sobre una colina. Pero a medida que te adentras en el monumento la obra te comienza a tragar y descubres la altitud de las estelas de hormigón. En un santiamén pasas de otear un horizonte de tumbas a sentirte enterrado entre ellas. Realmente, los bloques emergen sobre un artificial terreno ondulante y crean galerías de hormigón que aumentan la profundidad de campo. La pérdida de puntos de referencia y el miedo a colisionar con otro turista entre una estela y otra te obliga a caminar con cautela y aprensión. Salimos aturdidos del Monumentos y buscamos, no muy lejos de allí, nuestra próxima visita. 

Interior de Monumento al Holocausto


Reichstag

   El Reichstag o Parlamento Alemán es otro de esos símbolos de la ciudad que no te puedes perder. El choque dialéctico entre la piel del edificio de 1894 y la cúpula de vidrio gigante que corona las nuevas instalaciones de 1995, obra de Norman Foster, te dejan atónito. Y es que aquí todo está muy pensado. La cúpula de Foster abierta por arriba y por abajo es un gigantesco ojo justo encima del hemiciclo donde los parlamentarios se ven las caras. Las ideas de transparencia y servicio al pueblo son las que mueven este diseño que se completa con una rampa de 230 metros y un cono invertido que conecta la abertura superior e inferior con un "caleidoscópico" juego de cristales. La visita al Parlamento, gratuita, previa reserva a través de su web, facilita una guía que de manera automática se activa durante tu ascenso por la rampa. Desde aquí descubrirás la inmensidad de Berlín, las especificaciones técnicas de la cúpula y el entramado gubernamental alemán. En esta privilegiada posición es fácil encontrar otros emblemas arquitectónicos y burocráticos de la ciudad como la Cancillería federal o los edificios administrativos de los parlamentarios alemanes como son las refulgentes "casas" de Paul Löbe o Marie Elisabeth Lüders. Toda esta arquitectura inspirada por el modernismo sigue líneas sencillas en donde el cristal es el principal material. Salas de reuniones, despachos administrativos y pequeños afiteatros quedan expuestos al público como una señal de honestidad y respeto hacia los votantes. - "Las mismas premisas que se siguen en nuestra amada patria".

Detalle interior de la Cúpula del Reichstag

Cancillería federal alemana

Paul Löbe House

Paul Löbe Hause -a la izquierda- y Marie Elisabeth Lüders House -a la derecha-

   Volvamos a la Puerta de Brandeburgo para echar un último vistazo. Subamos hasta la cuadriga de la diosa Victoria para ver con qué visión se despierta cada día. Muy, muy cerca ve ondear las banderas de las embajadas de EEUU, Francia e Inglaterra. ¡Quién lo diría! La brillante y bulliciosa cúpula del Reichstag le saluda desde muy alto. El Banco DZ le susurra los últimos movimientos bursátiles. El funcional edificio de la Academia de las Artes de Berlín y su importante biblioteca le sirve de memoria para no dejarse llevar por los reflejos que emite la ciudad. Y el desolado campo de estelas de hormigón del Monumento al Holocausto le recuerda que siete millones de personas fueron enviadas a campos de concentración de los que sólo volvieron quinientas mil. No es fácil mantenerse erguida ante esta cifra. Pero La Victoria hace lo que puede y agarra con fuerza las riendas de su cuadriga para salvar los profundos surcos que hicieron esas mismas ruedas. Con la esperanza de salvar el barrizal y no quedar atrapada por el peso de los posos que aún se mantienen pegados al recuerdo.

Cuádriga de la diosa Victoria


RECOMENDACIONES:

- Visita la Cúpula del Reichstag por el día. La visión será mucho más fructífera. Ve con abrigo si hace frío. Te recuerdo que la cúpula está abierta. Esta es la página para cursar tu reserva. 
http://www.bundestag.de/htdocs_e/visits/kuppel/kupp/245686

- Junto a la Puerta de Brandeburgo se encuentra la principal oficina de turismo de Berlín.