domingo, 23 de agosto de 2015

Getxo o "Noblesse oblige"

 
(Palacio Lezama-Leguizamón)

   Si un lugar puede presumir de la bonanza económica que trajo consigo la Revolución Industrial es sin ninguna duda, Getxo. La ciudad posee una "milla de oro" de las mansiones que trascurre entre los barrios de Las Arenas y Neguri. Estas insignes figuras de piedra se elevan pretenciosas hacia la bahía, unas a pie de calle y la mayoría desde un adarve ajardinado que termina en Galerías de Punta Begoña, estas últimas, inmersas en un proceso de puesta en valor y restauración . Admirar las suntuosas estancias desde el grato paseo marítimo que acompaña a la ría en un día soleado es un lujo, este sí, al alcance de todos. Varios paneles informativos en el recorrido dibujan el perfil y las peculiaridades de estos grandiosos hogares, completando así, una estupenda ruta. Aunque hemos hecho muchas fotos, la oficina de turismo de Getxo es muy sabia y ha creado un vídeo la mar de ilustrativo que no quiero que os perdáis. 

(Mansiones de Getxo)

(Puerto Viejo en primer plano, al fondo la Playa Ereaga)

    Seguimos por el bullicioso paseo marítimo y nos dejamos llevar por las olas que acarician la playa Ereaga. Cerca de ella encontrarás la Oficina de Turismo de Getxo. La playa, muy accesible, presenta una estupenda oportunidad de disfrutar del mar y las buenas infraestructuras que posee. Pero nosotros queremos seguir ahondando en la fisonomía de Getxo y nos han hablado maravillas del Puerto Viejo. Así que nos secamos el agua de los pies, y ya calzados, continuamos la visita.  

(Puerto Viejo)

   El pequeño puerto, barrio de Algorta, germen de Getxo, hoy se presta a la diversión de los niños y niñas que utilizan sus muros como pretil para el salto. Un poco más abajo del muro, el Sireno de Getxo mide con su cuerpo la altitud de la marea y disfruta jocoso del ambiente joven y distendido que tiene lugar en la calle del Puerto. El fotomontaje de tres metros del artista argentino Marcos López se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad. Ha sido raptado como moneda de cambio ante las exigencias de un grupo contrario a los planes urbanísticos del alcalde en diciembre de 2013 y destruido por el oleaje  en dos ocasiones. Ya sea por los 21 días que estuvo secuestrado por tres encapuchados en la víspera de Navidad o por el continuo embate de las olas que soporta, este peculiar "personaje" se ha ganado los afectos del lugar y se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad. Y podría poneros una foto, pero la anécdota del robo es tan divertida que os dejo el vídeo en youtube que subieron los encapuchados artífices del secuestro. ¡Qué mejor forma de conocer una obra de arte!



   Ahora que cae la tarde nos sumamos al ambiente relajado al que invitan las escaleras de la calle del Puerto y disfrutamos de un refrigerio viendo al chiquillerío hacer piruetas y cabriolas en sus saltos. Algunos perros comparten con nosotros snacks, y a medida que el sol va descendiendo, las escaleras se van llenando de más visitantes. Las charlas divertidas y las reflexiones filosóficas se animan regadas con el txacolí de la zona y aunque hay que seguir nuestra visita sabemos que volveremos a este rincón de Getxo. 

(Escultura en homenaje a los pescadores y pescadoras)

      Una vez dentro del casco viejo de la ciudad viajamos en el tiempo y podemos imaginarnos la vida de los pescadores camino de sus casas tras una jornada de pesca. El blanco esplendoroso de las casas viejas es el lienzo perfecto para dibujar hermosos escenarios en donde las celosías, puertas, rejas y parterres juegan a crear "casitas" de ensueño por las que cualquier bohemio daría un riñón.

(Calles de Algorta, casco antiguo, Getxo)


(Calles de Algorta, casco antiguo, Getxo)


   La noche ha llegado, y la plazoleta que hay al final de la calle del Puerto se atesta de turistas ansiosos de arañar unos horas más a su visita. En un santiamén nos encontramos inmersos en una improvisada verbena de pueblo bajo la comunión de todos los presentes. Atrás quedan la grandilocuencia snob de los palacios de Getxo. Ahora es el pueblo el que llena con sus gritos y canciones los pequeños rincones de la villa. Y por un momento, ninguno de los presentes, quiere perder la oportunidad de ser parte de este inspirador decorado. 


RECOMENDACIONES:

- Deja las prisas atrás y disfruta.

Costa de Vizcaya o Un paseo entre el cielo y la mar


(Descenso a las playas Barrika)

   La sugerente costa vizcaína condensa en pocos kilómetros un ingente número de atractivos singulares que la ensalzan como uno de los destinos más codiciados por el turista. Gastronomía, patrimonio y naturaleza se unen para ofrecerte una experiencia única. Más allá de Bilbao, recorriendo la costa, disfrutarás de ciudades tan evocadoras como Getxo y sus magníficos palacios, o Bermeo, ejemplo de ciudad marinera por excelencia. Pero también podrás zambullirte en las frías aguas de Sopelana o peregrinar, por un escenario de ensueño, el islote de San Juan de Gaztelugatxe. Te propongo un recorrido mágico por este perfil perlado de maravillas que se exhibe dichoso al mar Cantábrico.

( Puente Colgante de Vizcaya)

   Ría abajo nuestro primer hito en el camino será el coloso de hierro que supone el Puente Colgante de Vizcaya y con el que Getxo y Portugalete unen su pasado industrial. Con 160 metros de largo y cuatro torres de 61 metros, el Puente originado por Alberto de Palacio en 1893 para acercar las dos márgenes de la Ría bien es merecedor de ser Patrimonio de la Humanidad y el primero Industrial que se concediera a España. Todo un símbolo de una era, la Industrial, que recoge en cada remache el tesón, la energía y los valores de más de un siglo de funcionamiento. La barcaza colgante que hoy vemos trasladando a vehículos y viandantes de un extremo a otro es un fantástico ejemplo de la funcionalidad de este Rodas bilbaíno que hoy sigue estando tan vivo como cuando se formuló su construcción a finales del siglo XIX. Ahora, además, es un museo vivo que podrás recorrer a pie por una pasarela ubicada en lo más alto de su estructura. Un lugar privilegiado para divisar la Ría y el mar Cantábrico al tiempo que conoces las tesituras de esta obra ya sea con audioguía o leyendo los paneles informativos habilitados en la pasarela.

(Playa Ereaga, Getxo)

      Siguiendo nuestra ruta por la parte este de la ría llegamos hasta Getxo. La burguesía fruto de la industria eligió esta localidad para levantar unos envidiables palacetes que hoy perduran orgullosos mirando a la Ría. Getxo, es una ciudad animada por el turismo de sus playas y un casco viejo que evoca el pequeño pueblo pesquero en el que comenzó a germinarse la ciudad que hoy se nos presenta. Si quieres saber más sobre Getxo visita su artículo en este enlace: Getxo o "Noblesse oblige".

   Adheridos a la costa giramos en dirección a Sopelana, dejando el paseo peatonal que une esta localidad con Getxo y desde donde se disfruta de una vista inigualable del Golfo de Vizcaya. Sopelana es el enclave de playa favorito de la zona, impresionantes puestas de sol, turismo activo, todo ello a tan sólo veinte minutos de Bilbao. Un poco más hacia la derecha se encuentran las menos conocidas Playas Barrika, con un acceso más difícil y con un espacio limitado que desaparece durante la marea alta. Desde aquí captamos  unas vistas mucho más personales y enigmáticas de la puesta de sol.

(Puesta de sol desde Barrika)

   Hacemos otra parada en el camino para disfrutar de la acogedora Plentzia. La villa lleva con orgullo su relación con el mar y sobretodo con la caza de ballenas que la haría famosa. Hoy es una pequeña localidad que cuadriplica su población durante la jornada estival agarrada a su ría y que escala con calles simétricas la ladera que lleva hasta lo más alto del pueblo, junto a la Iglesia de Santa María Magdalena.

(Plentzia)

(Arco de la Iglesia de Santa María Magdalena, Plentzia)

   Si hay un lugar que condensa la fortuna de esta costa ese es el Islote de San Juan de Gaztelugatxe. Unido a la costa por un pequeño puente de piedra de dos arcos posee unas sinuosas escaleras que acceden hasta la ermita de San Juan desde la que podrás divisar la costa Vizcaína y el Cabo Matxitxako. Desgraciadamente, el verano, no es el mejor momento para visitar este lugar, y menos, si hace bueno. Los turistas hemos tomado este pequeño rincón despojándolo de la tranquilidad y el sosiego que inspira el oleaje al morder el islote. Para llegar hasta San Juan hay que dejar el vehículo unos kilómetros más atrás y descender por un carril que te llevará hasta el inicio de los 231 escalones que acceden hasta el templo.

(Vistas de de San Juan de Gaztelugatxe y el peñón de Akatz desde el Cabo Matxitxako)

   Junto a este Biotopo Protegido se encuentra Bermeo, otro pueblo que no podrás perderte si viajas hasta Vizcaya, Con sus nueve barrios rurales la villa marina se deja querer por el turismo que ve en sus bonitas fachadas una postal que guardar en la maleta.


(Bermeo)


   Mundaka es la última localidad antes de adentrarse en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. El estuario en el que desemboca el río Oka marca el final de nuestro viaje y nos adelanta nuestra próxima etapa en Guipúzcoa.
 
RECOMENDACIONES:

- Un sitio para comer que no podemos permitir que te pierdas: http://almiketxu.com/
- Os recomiendo la localidad de Mungia como puerto base desde el que moverse por Vizcaya pues se encuentra en el centro de la provincia.

sábado, 22 de agosto de 2015

Bilbao o La ciudad que supo soñarse

(Museo Guggenheim Bilbao y Puppy)

   Visitar Bilbao es disfrutar de un capricho irresistible, un regalo al que no debes renunciar. La ciudad que quiso limpiar el reflejo que proyectaba sobre su industrializada ría hoy brilla espectacular al igual que las escamas de titanio que se adhieren a su edificio más emblemático, el Museo Guggenheim Bilbao. Hoy, nos acercamos a esta ciudad moderna, sin miedos, clara y bulliciosa, a la que no le pesa el pasado y en donde la naturaleza está muy presente. Cálzate unos zapatos bien cómodos porque esta villa merece ser paseada. ¿Te vienes?

(Fuente del Parque Dña. Casilda Iturrizar)

   Comenzamos nuestra visita por el cómodo recreo que nos ofrece el Parque de Dña. Casilda Iturrizar, una zona ajardinada coqueta de principios de siglo XX que cruzamos de norte a sur hasta llegar al Palacio Euskalduna construido en la década de los 90 bajo la batuta de Federico Soriano y Dolores Palacios.  Muy cerca se encuentra el Museo Marítimo de la Ría desde donde la ciudad mira con añoranza su pasado vinculado a la mar.  Siendo la ría la brecha que surca Bilbao pensamos que bien merece recorrerla con tranquilidad y ver como afloran en su entorno las nuevas señas de identidad que la ciudad ha querido para sí. Comenzamos nuestra andadura dejando atrás la piel oxidada del Euskalduna para introducirnos en el Muelle Evaristo Churruca, una zona ganada a la industria que hoy se ofrece a las personas. Bajo la atenta mirada del faro de oficinas de 165 metros, que Cesar Pelli proyectara para Iberdrola en 2011, continuamos nuestro ascenso por la ciudad. Lástima que esta torre cristalina con base en forma de hoja y que se expande hacia el cielo con una elegante arista no haya servido para inspirar mejor el enrarecido tubo desmochado que ha ofrecido a la ciudad de Sevilla.    

(Muelle Ramón de la Sota junto al Museo Marítimo)


(Piel del Palacio de Congresos y la Música Euskalduna)

(Torre Iberdrola)

   Repuntando la ría hacia el centro histórico de la ciudad nos espera el Museo Guggenheim Bilbao. El edificio es una joya de titanio de mil caras imaginada por Frank Gehry como una escultura gigante de 24.000 metros cuadrados, una gozada para los sentidos. Es imprescindible recorrer su exterior y armarse de paciencia para visitar el interior en temporada alta. Pero lo que si te aseguro es que no has visitado Bilbao si no conoces su Guggenheim. Nosotros, esta vez, visitamos la retrospectiva de Jeff Koons. Muy recomendable. Estará hasta finales de septiembre y no te dejará impasible. El controvertido artista que anduvo casado con Ilona Stalle, más conocida como Cicciolina, y dueño del cancerbero que cuida del Museo, ese espectacular perro de flores que acompaña a las colas de entrada al edificio, te espera para mostrarte un recorrido bastante completo de su trabajo.

( Escultura "Mamá de Louise Bourgeois)


( Puente Zubizuri, Calatrava)

   Si seguimos nuestro camino junto a la ría, aún nos quedan algunos guiños más de modernidad como el Puente de la Salve y el Zubizurri. Llegamos hasta el Puente del Arenal y por fin cruzamos la ría para conocer el casco antiguo de Bilbao. No puede haber mejor carta de presentación para esta zona que el Teatro Arriaga vestido con su bellísima fachada neobarroca de finales del siglo XIX. Un lienzo refinado que imprime la personalidad del resto de edificios que se adentran en el pequeño casco viejo de la ciudad. Las calles rectas, más estrechas e impecablemente trazadas nos enseñan un Bilbao más accesible y perlado de restaurantes y comercios de todo tipo. Aquí disfrutarás con la visita de la coqueta Catedral de Santiago, podrás comerte algunos pinchos en la robusta Plaza Nueva o recorrer los puestos del Mercado de la Ribera. El bullicio de sus calles te llevará a sorprenderte con rincones como la Fuente del Perro una de las más antiguas de la ciudad, que fue abrevadero y que nos evoca otra Bilbao bien distinta.

(Teatro Arriaga)


(Casco viejo de Bilbao)


(Mercado de la Ribera, al fondo, Iglesia de San Antón)

(Plaza Nueva)

(Fuente del Perro, con perro y con codo)

   El espectacular desarrollo económico sufrido provocó que la ciudad cruzase la ría para proyectar grandes avenidas con suntuosos edificios que tienen su arteria principal y comercial en la Gran Vía Don Diego López de Haro. La calle Ercilla y El Cano completan junto a López de Haro una gigantesca estrella de seis puntas cuyo centro queda expresado en la Plaza Moyúa. Residencias, edificios administrativos como la excepcional Sede Osakidetza o la original restauración de la Alhóndiga Bilbao hoy, Azcuna Zentroa. El cambio de nombre homenajea al siempre alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna Urreta (1943-2014) que se convirtió en la figura visible de los muchos y las muchas bilbaínas que hicieron y hacen de Bilbao la ciudad popular, moderna, atrevida, cultural y comercial en la que nos encontramos. Una ciudad, que te fascina con edificios que moldean la luz a su antojo pero también, una ciudad, en la que te sorprendes al pasear por sus calles y ver al fondo el verde intenso de sus tierras, recordándote, que te encuentras en un pequeño paraíso del ocio y la cultura en constante construcción.


(Sede Osakidetza)

(Azcuna Zentroa)

RECOMENDACIONES:

- Merece la pena dejar tu vehículo en un parking subterráneo antes de perder tu tiempo en la búsqueda imposible de un aparcamiento fuera de zona azul.
- Saca tus entradas por Internet para visitar el Museo Guggenheim y olvídate de colas. Si vas en verano, acercaos en días soleados, el turismo irá a la costa y estará más tranquilo. Ten presente que en un día de lluvia todo el mundo piensa en las grandes ciudades.
- Azcuna Zentroa es un sitio espectacular, visitad el enlace que os he dejado. Lo mejor, sus columnas-esculturas tematizadas.
- Un sitio para comer, muy recomendable Brass Poza27.

jueves, 20 de agosto de 2015

Valladolid o La ciudad mejor iluminada

   
(Campo Grande)

   En el corazón de Castilla y León, estratégicamente ubicada, Valladolid, se abre a nosotros, cómoda, limpia y noble. Una ciudad con un centro peatonal bastante funcional y cuya apuesta por el turismo, no parece que desde hace muchos años, se ha convertido en su máxima. Y es que, paseando por sus calles, se nota esa sensación de escaparate continuado. La ciudad refulge de limpia, sus fachadas están muy cuidadas y sus amplias calles te hacen sentir como en casa. Se le nota. La ciudad os lanzará guiños convincentes, coquetea contigo para que la quieras. Desde que en el 2011 obtuviese en Suecia el galardón de "La ciudad mejor iluminada del mundo" frente a 180 candidatas, Valladolid se las sabe bonita y presume de ello. 

   Partiendo desde el Campo Grande, corazón verde de la ciudad, se respira la tranquilidad propia de un holocausto o, lo que es lo mismo, un domingo de agosto en una ciudad de interior. El parque posee una arteria central que lo cruza de punta a punta y desde la que parten pequeños senderos entre coquetos jardines. La visita no te llevará mucho tiempo, pero es un buen preludio para introducirte en la ciudad. Saliendo en Plaza de Zorrilla, acomodando las pupilas al enorme y luminoso espacio de sus avenidas la ciudad se expone con todo su explendor. Zorrilla desde su pedestal te saluda teatral frente al magnifico telón de fondo que imprime el edificio de la Academia de Caballería.

(Estatua de Zorrilla frente a la Academia de Caballería)

   Pasear por la calle de Santiago entre semana debe ser muy diferente a hacerlo en este domingo de verano. La vía comercial peatonalizada por la que caminamos está repleta de comercios que seguramente insuflarán vitalidad al centro de la ciudad. Desde aquí llegamos hasta el corazón de Valladolid; Plaza Mayor. Lugar de reunión de los vallisoletanos, la plaza, una de las más grandes de España, se erige sobre una imponente galería de granito repleta de bares que contrasta con el rojo intenso de su fachada. Preside la plaza el ecléctico Ayuntamiento de principios del siglo XX.

(Plaza Mayor)

   No hay tiempo para demoras, en domingo, la ciudad termina de morirse a las 14:00 y todo o casi todo lo visitable quedará cerrado hasta el martes. Así que tenemos que decidir entre el Museo Nacional de Escultura, el moderno Museo de la Ciencia, el Museo Oriental, la Casa-Museo de Colón, la Casa-Museo de Zorrillao y la Casa-Museo Cervantes. Optamos por su trascendencia artística por el primero echando un vistazo a la Iglesia de San Pedro que está justo al lado, lo mejor, su fachada.

(Iglesia de San Pedro)

   
(Museo Nacional de Escultura, fachada del Colegio de San Gregorio)

    El Museo, uno de los más antiguos (1842) se ha ido expandiendo con el paso de los años y actualmente abarca tres edificios: Casa Sol, Colegio de San Gregorio y el Palacio de Villena. Hay que volver a decidir, la vida son elecciones amigos y amigas. Nos encaminamos al Colegio de San Gregorio para visitar la colección de escultura de los siglos XIII a XVIII. No sólo las obras que atesora, fruto, muchas de ellas, del intento de preservarlas tras la desamortización, son dignas de visita; atónitos nos quedamos ante la presencia de la bellísima Magdalena penitente de Pedro de Mena o la brutalidad del Cristo yacente de Gregorio Fernández. El edificio, también guarda bellos rincones como el espectacular claustro que nace gótico para terminar en su segunda galería en una exacerbada profusión de guirnaldas y amorcillos en estilo plateresco.

(Galería superior del Claustro del Colegio de San Gregorio)

      Terminando la visita a empellones del funcionariado vallisoletano ya sólo nos quedaba conformarnos con la visita exterior de la ciudad y fruto de ello fue un ameno paseo que nos llevaría hasta la Catedral, la iglesia de Santa María de la Antigua, la Universidad y la parisina Paseo Gutierrez, galería comercial de finales del siglo XIX. Todos ellos lustrosos, brillantes y relucientes esperando al turista para captar la mejor de sus sonrisas.
 
 (Santa María de la Antigua)


(Universidad) 

 (Paseo Gutiérrez)


RECOMENDACIONES:

- Visita Valladolid entre semana. No parece que el verano sea su mejor momento.
- Disfruta del paseo de luz nocturno que ofrece la ciudad. Los monumentos se iluminan de unos colores determinados según la ruta en la que te encuentres. Ojo, que no dura toda la noche.
- Selecciona bien el sitio para comer, los buenos lugares no están muy visibles, nosotros no tuvimos suerte en nuestro almuerzo. Reserva, siempre reserva.


miércoles, 19 de agosto de 2015

Montes Torozos o Una tarde por Castilla y León

   Al oeste de Valladolid, y al sur de Tierra de Campos, se encuentra esta extensión sobreelevada de suaves colinas salpicada de pequeños pueblos agrícolas que conserva algún resto de bosque de encinas y quejigos que en otra época cubrirían gran parte de su superficie. Tordesillas, Simancas y Tiedra son sus localidades más señaladas, pero nosotros, queremos adentrarnos un poco más en esta tierra que otrora fuera zona limítrofe entre cristianos y musulmanes.

   El campo esta labrado, se ha recogido el trigo, algunas vides nos acompañan en nuestro deambular en este agosto caluroso y algunas rectas interminables nos animan a pisar el acelerador. Campos de girasoles pintan el terreno despidiéndose del sol que les acompañó durante todo el día y se quedan diminutos ante los esbeltos molinos de viento que proliferan por la zona. Crecen las plantas fotovoltaicas indicando el relevo generacional de un pueblo que busca nuevos recursos para afrontar su futuro. Y mientras todo esto va quedando atrás se nos antoja recordar el trasiego de culturas que debió protagonizar esta tierra. Y encontramos tesoros por el camino que queremos compartir con vosotros y vosotras.

(Santa María de Wamba)

   Llegamos hasta Wamba, un pequeño pueblo que esconde una joya en piedra. Santa María de Wamba se eleva sobre unas terrazas revestidas con muros y se deja rodear por un nutrido número de casas, algunas de ellas conservan blasones, conformando un inusual atrio que completa el conjunto arquitectónico, engrandeciendo, aún más, la contundente y noble belleza de esta iglesia. Repasemos la lista de los reyes godos... No, no os preocupéis, tan sólo os dejo dos nombres para aprender. Recesvinto, pues este rey visigodo murió aquí, y Wamba, que sería el rey que, con muy pocas ganas, debido a su avanza edad, tuvo que tomar las riendas el 1 de septiembre del año 672 y tras eso la localidad asumió su nombre. Pues ya situados, indicaros que esta iglesia no tiene nada que envidiar a otras más conocidas como Santa María del Naranco o San Miguel de Lillo. Es más, tiene elementos únicos que ojalá alguien con dos dedos de frente sea capaz de vislumbrar y realizar el centro de interpretación que este monumento merece. El guía expone orgulloso las virtudes de la iglesia por tan sólo uno o dos euros, pero su valía, es tal, que sería fantástico contar con un centro con el que poder profundizar en el devenir del edificio. Conserva gran parte de su cabecero mozárabe del siglo X, mientras sus tres naves crecen hacia el románico durante el siglo XII conservando espléndidos capiteles visigodos y románicos. Un patio baldío recuerda el lugar del claustro al que flanquearían las dependencias monásticas, hoy muy alterado y desdibujado. Destacan la capilla de Santa Urraca y un impresionante Osario con más de 3000 cadáveres que se apilan decorando las paredes de la capilla en la que reza: Como te ves, yo me vi. Como me ves, te verás. Todo acaba en esto aquí. Piénsalo y no pecarás.

 
 (San Cebrián)

      Siguiendo la ruta de estos livianos montes castellanos nos paramos en otro ejemplo mozárabe de la zona. Sobre una iglesia visigoda se construye ya en el siglo X otra prerrománica con tintes mozárabes que ha llegado hasta hoy con bastante soltura bajo el nombre de San Cebrián. Incluso hace un guiño a la Mezquita de Córdoba en unos de sus muros laterales imitando la idiosincrasia bicolor de sus arcadas del famoso bosque de palmeras. Gracias a su localización aislada pudo librarse de las muchas incursiones de Almanzor por la zona.

   
   (Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciada)

   Doña Sancha, hermana de Alfonso VII y señora de Ureña levanta este templo sobre el mozárabe preexistente. La visión actual, es un románico sin precedentes en Castilla y León y ya su exterior nos habla de la influencia lombarda tanto en sus bandas como en los arquillos ciegos que rematan su cabecera. Y no les puedo contar más, pues como veís las sombras cada vez son más alargadas y el templo se encontraba cerrado. Aún así, el exterior de Nuestra Señora de la Anunciación nos regala una visión sobria y elegante, inusual por estas tierras, que ya en sí es un premio. Pero no dejamos a Doña Sancha y ya desde este emplazamiento vislumbramos las murallas de sus dominios; Ureña, "Villa del Libro". 

 (Vista del páramo y las murallas de Ureña)

   Llegamos a Ureña atraídos por ser la primera villa del Libro de España y tras escuchar que conserva un excelente trazado medieval. Es cierto que Ureña deja traslucir su historia, con calles bien articuladas, casas no muy elevadas y una muralla tosca, pero bien cuidada, que conserva su poderío defensivo. Pero más allá de alguna puerta que se abren a los campos de labranza ofreciendo una bonitas e interminables vistas de Castilla y León, un recorrido liviano por la ronda de la muralla y algún rincón acogedor, la famosa villa del Libro se nos quedó algo pequeña. Es cierto que la tarde había avanzado bastante, pero el lugar nos pareció desolado y la garantía de encontrarnos con un lugar que vive por y para el libro se nos quedo coja. Vimos algunas tiendas de libros, algunas otras de encuadernaciones, pero nada que se saliera de lo inusual. La primera villa de Libro se fundó en Gales en Hay-on-way como una forma de fomentar el turismo y de ahí se fue extendiendo a otros paises: Redu en Bélgica, Montolieu en Francia y Bredevooort en Holanda. La verdad es que no se como lo organizarán en esos pueblos pero para nosotros Ureña necesita hacer algo más. En el pueblo podéis ver el Centro e-Lea Miguel Delibes (sitio con espacio para exposiciones, leer, escribir...), Museo del Cuento: colección Rosana Largo y libros desplegables, ... Hay alguno más, pero no os queremos aburrir como lo hicimos nosotros. Algunas veces cuando visitáis ciertos lugares... ¿No os da la sensación de que son muy pretenciosos? Pues a Ureña le falta lo pretencioso que les sobra a otros.


 (Rincón de Ureña)

   Terminamos, ahora sí, con una última imagen del monasterio cisterciense de la Santa Espina s. XIII. Lugar de peregrinación desde que el rey francés San Luís cediera dicha reliquia a Castilla. Vuelve a ser Sancha, la promotora de este templo y es aquí donde se guardan sus restos - " Espero que su distinguida figura no se tome a mal nuestras rugosas palabras sobre su villa". El templo se ha modificado en numerosas ocasiones, como podemos ver en su fachada barroca. En el interior lo único que recuerda al cister son sus tres naves y la sala capitular. El cimborrio se remata renacentista, al igual que la capilla de la Reliquia y se acompaña de dos inmensos claustros, uno postherreriano y el otro barroco. Y como no queremos terminar el día sin nuestras "cosas de palacio" destacamos un monolito que recuerda el lugar en el que Felipe II conoció a su hermanastro D. Juan de Austria fruto del affeir de su padre Carlos I con Bárbara Blomberg. Hay que ver para lo que da una tarde de paseo por Castilla y León.

(Monasterio de la Santa Espina)
   

lunes, 17 de agosto de 2015

Tordesillas o Reviviendo la historia

   Duero arriba, a veintiocho kilómetros al sur de Valladolid, apegada sobre una suave elevación, se encuentra, Tordesillas. Este municipio ha pasado a la historia por ser la sede del Tratado con el que Portugal y España se repartieron el mundo "conocido" el 7 de junio de 1494.

(Puente de Tordesillas sobre el Duero)

   Pero hoy, esta villa, es una pequeña localidad que suspira por su noble pasado. No todas las ciudades pueden presumir de títulos con tanto abolengo, Tordesillas: "Muy ilustre, antigua, coronada, leal y nobilísima villa". Sentado en un banco del parque con pretencioso nombre, Jardines de Palacio, podemos ver al frente el puente de factura medieval que cruza el Duero, sentir a la izquierda la presencia innegable de un Real Sitio, a la derecha la sólida fachada de las Casas del Tratado y tras nosotros el confluir de calles que termina en la Plaza Mayor.

   En el siglo XIV, Alfonso XI, dispuso el primer palacio real de la ciudad que luego Pedro I regalaría a sus hijas para hacerlo convento. El Real Monasterio de Santa Clara, es el recuerdo de aquel edificio, que conserva valiosos ejemplos de arquitectura mudéjar hermanándose así en apariencia con otros monumentos de nuestra geografía como el Real Alcázar de Sevilla. Terminada la visita podéis acercaros al torno de las monjas, cuya presencia se deja sentir en el monasterio, para llevaros un recuerdo dulce de la visita.

(Real Monasterio de Santa Clara)

  Pero la visita no termina aquí, nuestro consejo es que os acerquéis al Centro de Iniciativas Turísticas de Tordesillas, por muy poco, tres euros, estos paisanos de la localidad te acompañarán y harán viva su historia explicándote los principales acontecimientos que se vivieron en la ciudad. De su mano, descubriréis la azarosa vida de la Reina Juana I y os ayudarán a buscar la verdad que se esconde tras ella. Os aseguramos que habrá momentos muy vívidos que os llegarán directamente al neocórtex y os pondrán la piel de gallina. La visita termina en las Casas del Tratado, espacio en el que se desarrolló la firma y que hoy se ha ampliado para guardar en su interior un centro de interpretación sobre el Tratado de Tordesillas. Una apuesta por el recuerdo de lo acontecido en la ciudad y que no olvida la repercusión que hoy en día sigue teniendo, porque como bien dicen ellos, el Tratado, aún sigue vivo, y sigue dando frutos. También aquí veremos algunas maquetas de edificios emblemáticos de la zona, el más espectacular, el segundo palacio de Tordesillas, construido por Enrique III en el siglo XV, hoy desaparecido y en el que Juana I (y no Juana la Loca, fruto de nuestro profundo aprendizaje con el C.I.T. de Tordesillas) pasó gran parte de su vida.

(Casas del Tratado con la Iglesia-Museo de San Antolín al fondo)

   Tordesillas ha acusado el paso del tiempo, pero al igual que el Tratado continúa mostrando sus consecuencias, esta ciudad se empeña en recordarnos su historia, cargada de grandes momentos y protagonistas. Son ahora, sus vecinos, conscientes de su riqueza inmaterial los que se encargan de, año tras año, resucitar aquellos hitos que pusieron a su ciudad en el mapa de la historia con recreaciones teatralizadas de la llegada de la Reina Juana, el Día de la firma del Tratado y su importante Mercado Medieval. Nosotros ya hemos sido testigos. ¿A qué esperas tu?

RECOMENDACIONES:

- Visita primero el Real Monasterio de Santa Clara pues tiene unos horarios más ajustados.
- Reserva tu visita guiada con el Centro de Iniciativas Turísticas de Tordesillas.
- Disfruta en la Plaza Mayor de algo fresco y muy de la zona, la leche helada.
- Otras cosas que ver: Museo de San Antolín, Museo del Encaje, Museo del Farol.

domingo, 17 de mayo de 2015

La Fiesta de los Patios de Córdoba o El festín de las flores

   
(Primer Premio de Patios 2015)

   Visitamos Córdoba en su fiesta más internacional; La Fiesta de los Patios. La ciudad luce flamante durante el mes de mayo. Este arte decorativo vegetal, condecorado por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial, es una gran escultura viva a nuestro pasado y costumbres. Sin lugar a duda es la mejor época para visitar esta ciudad, pero también, la más concurrida. Las calles están llenas de turistas, los comercios hacen el agosto y todo vibra de entusiasmo ante la fiesta y el jolgorio al que invitan los patios. Un producto turístico excepcional que une historia, tipismo, música y gastronomía. Los modernos y estilosos jardines verticales que vemos últimamente en las revistas de decoración, en restaurantes y tiendas vintage no son una novedad y Córdoba, es el ejemplo.


(Con una caña y una lata se consigue llegar a las macetas más altas)

   Para disfrutar de Los Patios has de saber que debes conseguir tus pases a través de Internet. Seleccionarás día, ruta y horario (mañana o tarde). También tienes la opción de pedir un pase especial que otorgan en los propios patios que te permite la visita a todos ellos, de cualquiera de los seis itinerarios (aunque esto no me ha quedado del todo claro). En los puntos de información turística obtendrás igualmente pases para introducirte de lleno en esta festividad. Has de saber que la acogida de esta fiesta es masiva y que los fines de semana es el peor momento para acercarte a Córdoba si lo que realmente quieres es ver el mayor número de patios.

(Primer premio de balcones)

   Pero durante estas dos semanas de fiesta floral no sólo hay patios, también encontrarás por la noche, en diversos rincones de la ciudad, un amplio abanico de posibilidades musicales que, se sumarán, a tus expectativas de viaje.

   Te aseguro que si vas un día quedarás muy satisfecho, aunque algo frustrado, porque Córdoba con sus patios y calles engalanadas para la fiesta da para mucho más.

(Presumiendo del pasado árabe)

 (Ellos ponen la música dentro de este patio)

 (El brocal, el pozo y la fuente como elementos de acompañamiento a las flores)

(Pequeños pueblos dentro de la ciudad)

Más fotos, aquí.