sábado, 22 de agosto de 2015

Bilbao o La ciudad que supo soñarse

(Museo Guggenheim Bilbao y Puppy)

   Visitar Bilbao es disfrutar de un capricho irresistible, un regalo al que no debes renunciar. La ciudad que quiso limpiar el reflejo que proyectaba sobre su industrializada ría hoy brilla espectacular al igual que las escamas de titanio que se adhieren a su edificio más emblemático, el Museo Guggenheim Bilbao. Hoy, nos acercamos a esta ciudad moderna, sin miedos, clara y bulliciosa, a la que no le pesa el pasado y en donde la naturaleza está muy presente. Cálzate unos zapatos bien cómodos porque esta villa merece ser paseada. ¿Te vienes?

(Fuente del Parque Dña. Casilda Iturrizar)

   Comenzamos nuestra visita por el cómodo recreo que nos ofrece el Parque de Dña. Casilda Iturrizar, una zona ajardinada coqueta de principios de siglo XX que cruzamos de norte a sur hasta llegar al Palacio Euskalduna construido en la década de los 90 bajo la batuta de Federico Soriano y Dolores Palacios.  Muy cerca se encuentra el Museo Marítimo de la Ría desde donde la ciudad mira con añoranza su pasado vinculado a la mar.  Siendo la ría la brecha que surca Bilbao pensamos que bien merece recorrerla con tranquilidad y ver como afloran en su entorno las nuevas señas de identidad que la ciudad ha querido para sí. Comenzamos nuestra andadura dejando atrás la piel oxidada del Euskalduna para introducirnos en el Muelle Evaristo Churruca, una zona ganada a la industria que hoy se ofrece a las personas. Bajo la atenta mirada del faro de oficinas de 165 metros, que Cesar Pelli proyectara para Iberdrola en 2011, continuamos nuestro ascenso por la ciudad. Lástima que esta torre cristalina con base en forma de hoja y que se expande hacia el cielo con una elegante arista no haya servido para inspirar mejor el enrarecido tubo desmochado que ha ofrecido a la ciudad de Sevilla.    

(Muelle Ramón de la Sota junto al Museo Marítimo)


(Piel del Palacio de Congresos y la Música Euskalduna)

(Torre Iberdrola)

   Repuntando la ría hacia el centro histórico de la ciudad nos espera el Museo Guggenheim Bilbao. El edificio es una joya de titanio de mil caras imaginada por Frank Gehry como una escultura gigante de 24.000 metros cuadrados, una gozada para los sentidos. Es imprescindible recorrer su exterior y armarse de paciencia para visitar el interior en temporada alta. Pero lo que si te aseguro es que no has visitado Bilbao si no conoces su Guggenheim. Nosotros, esta vez, visitamos la retrospectiva de Jeff Koons. Muy recomendable. Estará hasta finales de septiembre y no te dejará impasible. El controvertido artista que anduvo casado con Ilona Stalle, más conocida como Cicciolina, y dueño del cancerbero que cuida del Museo, ese espectacular perro de flores que acompaña a las colas de entrada al edificio, te espera para mostrarte un recorrido bastante completo de su trabajo.

( Escultura "Mamá de Louise Bourgeois)


( Puente Zubizuri, Calatrava)

   Si seguimos nuestro camino junto a la ría, aún nos quedan algunos guiños más de modernidad como el Puente de la Salve y el Zubizurri. Llegamos hasta el Puente del Arenal y por fin cruzamos la ría para conocer el casco antiguo de Bilbao. No puede haber mejor carta de presentación para esta zona que el Teatro Arriaga vestido con su bellísima fachada neobarroca de finales del siglo XIX. Un lienzo refinado que imprime la personalidad del resto de edificios que se adentran en el pequeño casco viejo de la ciudad. Las calles rectas, más estrechas e impecablemente trazadas nos enseñan un Bilbao más accesible y perlado de restaurantes y comercios de todo tipo. Aquí disfrutarás con la visita de la coqueta Catedral de Santiago, podrás comerte algunos pinchos en la robusta Plaza Nueva o recorrer los puestos del Mercado de la Ribera. El bullicio de sus calles te llevará a sorprenderte con rincones como la Fuente del Perro una de las más antiguas de la ciudad, que fue abrevadero y que nos evoca otra Bilbao bien distinta.

(Teatro Arriaga)


(Casco viejo de Bilbao)


(Mercado de la Ribera, al fondo, Iglesia de San Antón)

(Plaza Nueva)

(Fuente del Perro, con perro y con codo)

   El espectacular desarrollo económico sufrido provocó que la ciudad cruzase la ría para proyectar grandes avenidas con suntuosos edificios que tienen su arteria principal y comercial en la Gran Vía Don Diego López de Haro. La calle Ercilla y El Cano completan junto a López de Haro una gigantesca estrella de seis puntas cuyo centro queda expresado en la Plaza Moyúa. Residencias, edificios administrativos como la excepcional Sede Osakidetza o la original restauración de la Alhóndiga Bilbao hoy, Azcuna Zentroa. El cambio de nombre homenajea al siempre alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna Urreta (1943-2014) que se convirtió en la figura visible de los muchos y las muchas bilbaínas que hicieron y hacen de Bilbao la ciudad popular, moderna, atrevida, cultural y comercial en la que nos encontramos. Una ciudad, que te fascina con edificios que moldean la luz a su antojo pero también, una ciudad, en la que te sorprendes al pasear por sus calles y ver al fondo el verde intenso de sus tierras, recordándote, que te encuentras en un pequeño paraíso del ocio y la cultura en constante construcción.


(Sede Osakidetza)

(Azcuna Zentroa)

RECOMENDACIONES:

- Merece la pena dejar tu vehículo en un parking subterráneo antes de perder tu tiempo en la búsqueda imposible de un aparcamiento fuera de zona azul.
- Saca tus entradas por Internet para visitar el Museo Guggenheim y olvídate de colas. Si vas en verano, acercaos en días soleados, el turismo irá a la costa y estará más tranquilo. Ten presente que en un día de lluvia todo el mundo piensa en las grandes ciudades.
- Azcuna Zentroa es un sitio espectacular, visitad el enlace que os he dejado. Lo mejor, sus columnas-esculturas tematizadas.
- Un sitio para comer, muy recomendable Brass Poza27.

jueves, 20 de agosto de 2015

Valladolid o La ciudad mejor iluminada

   
(Campo Grande)

   En el corazón de Castilla y León, estratégicamente ubicada, Valladolid, se abre a nosotros, cómoda, limpia y noble. Una ciudad con un centro peatonal bastante funcional y cuya apuesta por el turismo, no parece que desde hace muchos años, se ha convertido en su máxima. Y es que, paseando por sus calles, se nota esa sensación de escaparate continuado. La ciudad refulge de limpia, sus fachadas están muy cuidadas y sus amplias calles te hacen sentir como en casa. Se le nota. La ciudad os lanzará guiños convincentes, coquetea contigo para que la quieras. Desde que en el 2011 obtuviese en Suecia el galardón de "La ciudad mejor iluminada del mundo" frente a 180 candidatas, Valladolid se las sabe bonita y presume de ello. 

   Partiendo desde el Campo Grande, corazón verde de la ciudad, se respira la tranquilidad propia de un holocausto o, lo que es lo mismo, un domingo de agosto en una ciudad de interior. El parque posee una arteria central que lo cruza de punta a punta y desde la que parten pequeños senderos entre coquetos jardines. La visita no te llevará mucho tiempo, pero es un buen preludio para introducirte en la ciudad. Saliendo en Plaza de Zorrilla, acomodando las pupilas al enorme y luminoso espacio de sus avenidas la ciudad se expone con todo su explendor. Zorrilla desde su pedestal te saluda teatral frente al magnifico telón de fondo que imprime el edificio de la Academia de Caballería.

(Estatua de Zorrilla frente a la Academia de Caballería)

   Pasear por la calle de Santiago entre semana debe ser muy diferente a hacerlo en este domingo de verano. La vía comercial peatonalizada por la que caminamos está repleta de comercios que seguramente insuflarán vitalidad al centro de la ciudad. Desde aquí llegamos hasta el corazón de Valladolid; Plaza Mayor. Lugar de reunión de los vallisoletanos, la plaza, una de las más grandes de España, se erige sobre una imponente galería de granito repleta de bares que contrasta con el rojo intenso de su fachada. Preside la plaza el ecléctico Ayuntamiento de principios del siglo XX.

(Plaza Mayor)

   No hay tiempo para demoras, en domingo, la ciudad termina de morirse a las 14:00 y todo o casi todo lo visitable quedará cerrado hasta el martes. Así que tenemos que decidir entre el Museo Nacional de Escultura, el moderno Museo de la Ciencia, el Museo Oriental, la Casa-Museo de Colón, la Casa-Museo de Zorrillao y la Casa-Museo Cervantes. Optamos por su trascendencia artística por el primero echando un vistazo a la Iglesia de San Pedro que está justo al lado, lo mejor, su fachada.

(Iglesia de San Pedro)

   
(Museo Nacional de Escultura, fachada del Colegio de San Gregorio)

    El Museo, uno de los más antiguos (1842) se ha ido expandiendo con el paso de los años y actualmente abarca tres edificios: Casa Sol, Colegio de San Gregorio y el Palacio de Villena. Hay que volver a decidir, la vida son elecciones amigos y amigas. Nos encaminamos al Colegio de San Gregorio para visitar la colección de escultura de los siglos XIII a XVIII. No sólo las obras que atesora, fruto, muchas de ellas, del intento de preservarlas tras la desamortización, son dignas de visita; atónitos nos quedamos ante la presencia de la bellísima Magdalena penitente de Pedro de Mena o la brutalidad del Cristo yacente de Gregorio Fernández. El edificio, también guarda bellos rincones como el espectacular claustro que nace gótico para terminar en su segunda galería en una exacerbada profusión de guirnaldas y amorcillos en estilo plateresco.

(Galería superior del Claustro del Colegio de San Gregorio)

      Terminando la visita a empellones del funcionariado vallisoletano ya sólo nos quedaba conformarnos con la visita exterior de la ciudad y fruto de ello fue un ameno paseo que nos llevaría hasta la Catedral, la iglesia de Santa María de la Antigua, la Universidad y la parisina Paseo Gutierrez, galería comercial de finales del siglo XIX. Todos ellos lustrosos, brillantes y relucientes esperando al turista para captar la mejor de sus sonrisas.
 
 (Santa María de la Antigua)


(Universidad) 

 (Paseo Gutiérrez)


RECOMENDACIONES:

- Visita Valladolid entre semana. No parece que el verano sea su mejor momento.
- Disfruta del paseo de luz nocturno que ofrece la ciudad. Los monumentos se iluminan de unos colores determinados según la ruta en la que te encuentres. Ojo, que no dura toda la noche.
- Selecciona bien el sitio para comer, los buenos lugares no están muy visibles, nosotros no tuvimos suerte en nuestro almuerzo. Reserva, siempre reserva.


miércoles, 19 de agosto de 2015

Montes Torozos o Una tarde por Castilla y León

   Al oeste de Valladolid, y al sur de Tierra de Campos, se encuentra esta extensión sobreelevada de suaves colinas salpicada de pequeños pueblos agrícolas que conserva algún resto de bosque de encinas y quejigos que en otra época cubrirían gran parte de su superficie. Tordesillas, Simancas y Tiedra son sus localidades más señaladas, pero nosotros, queremos adentrarnos un poco más en esta tierra que otrora fuera zona limítrofe entre cristianos y musulmanes.

   El campo esta labrado, se ha recogido el trigo, algunas vides nos acompañan en nuestro deambular en este agosto caluroso y algunas rectas interminables nos animan a pisar el acelerador. Campos de girasoles pintan el terreno despidiéndose del sol que les acompañó durante todo el día y se quedan diminutos ante los esbeltos molinos de viento que proliferan por la zona. Crecen las plantas fotovoltaicas indicando el relevo generacional de un pueblo que busca nuevos recursos para afrontar su futuro. Y mientras todo esto va quedando atrás se nos antoja recordar el trasiego de culturas que debió protagonizar esta tierra. Y encontramos tesoros por el camino que queremos compartir con vosotros y vosotras.

(Santa María de Wamba)

   Llegamos hasta Wamba, un pequeño pueblo que esconde una joya en piedra. Santa María de Wamba se eleva sobre unas terrazas revestidas con muros y se deja rodear por un nutrido número de casas, algunas de ellas conservan blasones, conformando un inusual atrio que completa el conjunto arquitectónico, engrandeciendo, aún más, la contundente y noble belleza de esta iglesia. Repasemos la lista de los reyes godos... No, no os preocupéis, tan sólo os dejo dos nombres para aprender. Recesvinto, pues este rey visigodo murió aquí, y Wamba, que sería el rey que, con muy pocas ganas, debido a su avanza edad, tuvo que tomar las riendas el 1 de septiembre del año 672 y tras eso la localidad asumió su nombre. Pues ya situados, indicaros que esta iglesia no tiene nada que envidiar a otras más conocidas como Santa María del Naranco o San Miguel de Lillo. Es más, tiene elementos únicos que ojalá alguien con dos dedos de frente sea capaz de vislumbrar y realizar el centro de interpretación que este monumento merece. El guía expone orgulloso las virtudes de la iglesia por tan sólo uno o dos euros, pero su valía, es tal, que sería fantástico contar con un centro con el que poder profundizar en el devenir del edificio. Conserva gran parte de su cabecero mozárabe del siglo X, mientras sus tres naves crecen hacia el románico durante el siglo XII conservando espléndidos capiteles visigodos y románicos. Un patio baldío recuerda el lugar del claustro al que flanquearían las dependencias monásticas, hoy muy alterado y desdibujado. Destacan la capilla de Santa Urraca y un impresionante Osario con más de 3000 cadáveres que se apilan decorando las paredes de la capilla en la que reza: Como te ves, yo me vi. Como me ves, te verás. Todo acaba en esto aquí. Piénsalo y no pecarás.

 
 (San Cebrián)

      Siguiendo la ruta de estos livianos montes castellanos nos paramos en otro ejemplo mozárabe de la zona. Sobre una iglesia visigoda se construye ya en el siglo X otra prerrománica con tintes mozárabes que ha llegado hasta hoy con bastante soltura bajo el nombre de San Cebrián. Incluso hace un guiño a la Mezquita de Córdoba en unos de sus muros laterales imitando la idiosincrasia bicolor de sus arcadas del famoso bosque de palmeras. Gracias a su localización aislada pudo librarse de las muchas incursiones de Almanzor por la zona.

   
   (Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciada)

   Doña Sancha, hermana de Alfonso VII y señora de Ureña levanta este templo sobre el mozárabe preexistente. La visión actual, es un románico sin precedentes en Castilla y León y ya su exterior nos habla de la influencia lombarda tanto en sus bandas como en los arquillos ciegos que rematan su cabecera. Y no les puedo contar más, pues como veís las sombras cada vez son más alargadas y el templo se encontraba cerrado. Aún así, el exterior de Nuestra Señora de la Anunciación nos regala una visión sobria y elegante, inusual por estas tierras, que ya en sí es un premio. Pero no dejamos a Doña Sancha y ya desde este emplazamiento vislumbramos las murallas de sus dominios; Ureña, "Villa del Libro". 

 (Vista del páramo y las murallas de Ureña)

   Llegamos a Ureña atraídos por ser la primera villa del Libro de España y tras escuchar que conserva un excelente trazado medieval. Es cierto que Ureña deja traslucir su historia, con calles bien articuladas, casas no muy elevadas y una muralla tosca, pero bien cuidada, que conserva su poderío defensivo. Pero más allá de alguna puerta que se abren a los campos de labranza ofreciendo una bonitas e interminables vistas de Castilla y León, un recorrido liviano por la ronda de la muralla y algún rincón acogedor, la famosa villa del Libro se nos quedó algo pequeña. Es cierto que la tarde había avanzado bastante, pero el lugar nos pareció desolado y la garantía de encontrarnos con un lugar que vive por y para el libro se nos quedo coja. Vimos algunas tiendas de libros, algunas otras de encuadernaciones, pero nada que se saliera de lo inusual. La primera villa de Libro se fundó en Gales en Hay-on-way como una forma de fomentar el turismo y de ahí se fue extendiendo a otros paises: Redu en Bélgica, Montolieu en Francia y Bredevooort en Holanda. La verdad es que no se como lo organizarán en esos pueblos pero para nosotros Ureña necesita hacer algo más. En el pueblo podéis ver el Centro e-Lea Miguel Delibes (sitio con espacio para exposiciones, leer, escribir...), Museo del Cuento: colección Rosana Largo y libros desplegables, ... Hay alguno más, pero no os queremos aburrir como lo hicimos nosotros. Algunas veces cuando visitáis ciertos lugares... ¿No os da la sensación de que son muy pretenciosos? Pues a Ureña le falta lo pretencioso que les sobra a otros.


 (Rincón de Ureña)

   Terminamos, ahora sí, con una última imagen del monasterio cisterciense de la Santa Espina s. XIII. Lugar de peregrinación desde que el rey francés San Luís cediera dicha reliquia a Castilla. Vuelve a ser Sancha, la promotora de este templo y es aquí donde se guardan sus restos - " Espero que su distinguida figura no se tome a mal nuestras rugosas palabras sobre su villa". El templo se ha modificado en numerosas ocasiones, como podemos ver en su fachada barroca. En el interior lo único que recuerda al cister son sus tres naves y la sala capitular. El cimborrio se remata renacentista, al igual que la capilla de la Reliquia y se acompaña de dos inmensos claustros, uno postherreriano y el otro barroco. Y como no queremos terminar el día sin nuestras "cosas de palacio" destacamos un monolito que recuerda el lugar en el que Felipe II conoció a su hermanastro D. Juan de Austria fruto del affeir de su padre Carlos I con Bárbara Blomberg. Hay que ver para lo que da una tarde de paseo por Castilla y León.

(Monasterio de la Santa Espina)
   

lunes, 17 de agosto de 2015

Tordesillas o Reviviendo la historia

   Duero arriba, a veintiocho kilómetros al sur de Valladolid, apegada sobre una suave elevación, se encuentra, Tordesillas. Este municipio ha pasado a la historia por ser la sede del Tratado con el que Portugal y España se repartieron el mundo "conocido" el 7 de junio de 1494.

(Puente de Tordesillas sobre el Duero)

   Pero hoy, esta villa, es una pequeña localidad que suspira por su noble pasado. No todas las ciudades pueden presumir de títulos con tanto abolengo, Tordesillas: "Muy ilustre, antigua, coronada, leal y nobilísima villa". Sentado en un banco del parque con pretencioso nombre, Jardines de Palacio, podemos ver al frente el puente de factura medieval que cruza el Duero, sentir a la izquierda la presencia innegable de un Real Sitio, a la derecha la sólida fachada de las Casas del Tratado y tras nosotros el confluir de calles que termina en la Plaza Mayor.

   En el siglo XIV, Alfonso XI, dispuso el primer palacio real de la ciudad que luego Pedro I regalaría a sus hijas para hacerlo convento. El Real Monasterio de Santa Clara, es el recuerdo de aquel edificio, que conserva valiosos ejemplos de arquitectura mudéjar hermanándose así en apariencia con otros monumentos de nuestra geografía como el Real Alcázar de Sevilla. Terminada la visita podéis acercaros al torno de las monjas, cuya presencia se deja sentir en el monasterio, para llevaros un recuerdo dulce de la visita.

(Real Monasterio de Santa Clara)

  Pero la visita no termina aquí, nuestro consejo es que os acerquéis al Centro de Iniciativas Turísticas de Tordesillas, por muy poco, tres euros, estos paisanos de la localidad te acompañarán y harán viva su historia explicándote los principales acontecimientos que se vivieron en la ciudad. De su mano, descubriréis la azarosa vida de la Reina Juana I y os ayudarán a buscar la verdad que se esconde tras ella. Os aseguramos que habrá momentos muy vívidos que os llegarán directamente al neocórtex y os pondrán la piel de gallina. La visita termina en las Casas del Tratado, espacio en el que se desarrolló la firma y que hoy se ha ampliado para guardar en su interior un centro de interpretación sobre el Tratado de Tordesillas. Una apuesta por el recuerdo de lo acontecido en la ciudad y que no olvida la repercusión que hoy en día sigue teniendo, porque como bien dicen ellos, el Tratado, aún sigue vivo, y sigue dando frutos. También aquí veremos algunas maquetas de edificios emblemáticos de la zona, el más espectacular, el segundo palacio de Tordesillas, construido por Enrique III en el siglo XV, hoy desaparecido y en el que Juana I (y no Juana la Loca, fruto de nuestro profundo aprendizaje con el C.I.T. de Tordesillas) pasó gran parte de su vida.

(Casas del Tratado con la Iglesia-Museo de San Antolín al fondo)

   Tordesillas ha acusado el paso del tiempo, pero al igual que el Tratado continúa mostrando sus consecuencias, esta ciudad se empeña en recordarnos su historia, cargada de grandes momentos y protagonistas. Son ahora, sus vecinos, conscientes de su riqueza inmaterial los que se encargan de, año tras año, resucitar aquellos hitos que pusieron a su ciudad en el mapa de la historia con recreaciones teatralizadas de la llegada de la Reina Juana, el Día de la firma del Tratado y su importante Mercado Medieval. Nosotros ya hemos sido testigos. ¿A qué esperas tu?

RECOMENDACIONES:

- Visita primero el Real Monasterio de Santa Clara pues tiene unos horarios más ajustados.
- Reserva tu visita guiada con el Centro de Iniciativas Turísticas de Tordesillas.
- Disfruta en la Plaza Mayor de algo fresco y muy de la zona, la leche helada.
- Otras cosas que ver: Museo de San Antolín, Museo del Encaje, Museo del Farol.

domingo, 17 de mayo de 2015

La Fiesta de los Patios de Córdoba o El festín de las flores

   
(Primer Premio de Patios 2015)

   Visitamos Córdoba en su fiesta más internacional; La Fiesta de los Patios. La ciudad luce flamante durante el mes de mayo. Este arte decorativo vegetal, condecorado por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial, es una gran escultura viva a nuestro pasado y costumbres. Sin lugar a duda es la mejor época para visitar esta ciudad, pero también, la más concurrida. Las calles están llenas de turistas, los comercios hacen el agosto y todo vibra de entusiasmo ante la fiesta y el jolgorio al que invitan los patios. Un producto turístico excepcional que une historia, tipismo, música y gastronomía. Los modernos y estilosos jardines verticales que vemos últimamente en las revistas de decoración, en restaurantes y tiendas vintage no son una novedad y Córdoba, es el ejemplo.


(Con una caña y una lata se consigue llegar a las macetas más altas)

   Para disfrutar de Los Patios has de saber que debes conseguir tus pases a través de Internet. Seleccionarás día, ruta y horario (mañana o tarde). También tienes la opción de pedir un pase especial que otorgan en los propios patios que te permite la visita a todos ellos, de cualquiera de los seis itinerarios (aunque esto no me ha quedado del todo claro). En los puntos de información turística obtendrás igualmente pases para introducirte de lleno en esta festividad. Has de saber que la acogida de esta fiesta es masiva y que los fines de semana es el peor momento para acercarte a Córdoba si lo que realmente quieres es ver el mayor número de patios.

(Primer premio de balcones)

   Pero durante estas dos semanas de fiesta floral no sólo hay patios, también encontrarás por la noche, en diversos rincones de la ciudad, un amplio abanico de posibilidades musicales que, se sumarán, a tus expectativas de viaje.

   Te aseguro que si vas un día quedarás muy satisfecho, aunque algo frustrado, porque Córdoba con sus patios y calles engalanadas para la fiesta da para mucho más.

(Presumiendo del pasado árabe)

 (Ellos ponen la música dentro de este patio)

 (El brocal, el pozo y la fuente como elementos de acompañamiento a las flores)

(Pequeños pueblos dentro de la ciudad)

Más fotos, aquí.


sábado, 9 de mayo de 2015

Albarracín o la ciudad bermellón

   (Panorámica de Albarracín)

El desarrollo del turismo rural ha hecho que ciudades y pueblos, que permanecían en un segundo plano, resplandezcan y compitan con algunas capitales de provincia. Ya estamos acostumbrados a ver en periódicos titulares como: "Los diez pueblos más bonitos de España", " Las joyas de tal o cual comunidad autónoma", "Veinte sitios que no conocías de..." En casi todas esas listas siempre está Albarracín. ¿Por qué?

   Pongámonos poéticos... La ciudad bermellón de Albarracín te espera paciente, agazapada en la roca y bien alto como un gato dispuesto a lanzarse sobre su presa. El turista anestesiado por las curvas de la CM_2105 que recorre la bella Serranía de Cuenca, aun en el coche, no intuye lo que le espera cuando consigue alzar la vista una vez fuera del vehículo. Acongojado ante el telón rojizo que imprimen las casas de la ciudad, hipnotizado, comienza su ascenso por el onírico trazado de sus calles de pasado árabe. 

   Albarracín es un plató de cine. Perfectamente podría ser una ciudad de Juego de Tronos. Cada casa, calle, escalera, ventana, verja, celosía,... Está mimada al detalle. Todos los elementos de la arquitectura mantienen un continuo diálogo, siendo el yeso rojo de Albarracín el denominador común.

   Esta ciudad, no está esperando tu visita, te grita y te ordena que te presentes ante ella porque, joyas como estas, hay pocas. Os dejo un buen número de ejemplos de lo que esconde Albarracín.











RECOMENDACIONES:

- No te pierdas el pan chafado o redondo, puro vicio.

viernes, 8 de mayo de 2015

Teruel, existe o Marketing de amor y ladrillo


(Plaza del Torico)

   Llegamos a Teruel con escepticismo. No es la mejor forma de comenzar una visita pero lo cierto es que... ¿Teruel, existe? Pues sí, allí está, sí, por ahí, más o menos, en Aragón. Es una ciudad pequeña, moderna y con unos amantes muy famosos y presume, y mucho, de que su arquitectura mudéjar es distinta al resto de las que se realizaron en otros lugares de España. La arquitectura mudéjar, ese arte cristiano inspirado en el arte musulmán, y, en este caso, la aragonesa, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986 por presentar unas características diferentes al resto.
   Lo cierto es que algo distinta sí que es, pues nada tiene que ver, por ejemplo, con el Palacio de Pedro I en el Real Alcázar de Sevilla. Resulta peculiar el uso de la cerámica vidriada, los juegos decorativos a la hora de configurar el ladrillo, pero... Sinceramente, terminé mi visita con la sensación de que vistas una, vistas todas.

(Torre San Martín)

(Torre  de San Pedro)

   Pero, Teruel, guarda una joya y se encuentra en su Catedral dedicada a Santa María de Mediavilla. De porte mudéjar en su exterior, presume de un cimborrio espectacular que corona el edificio. Una vez dentro encontrarás el gran tesoro de esta ciudad. A mi entender, lo más deslumbrante de la ciudad, la techumbre mudéjar del siglo XIII cubierta totalmente en madera policromada con elementos vegetales, decoración figurada y geométrica (lo siento, no está permitido hacer fotos). La techumbre reproduce escenas cotidianas y elementos de la época, una auténtica capilla sixtina mudéjar de usos y costumbres de la época a todo color. Un libro de proporciones gigantescas que no te defraudará.

(Catedral de Teruel)

   
   Cuando la industria turística pone su maquinaria a punto, genera marcas y señas de identidad que repite y repite hasta la saciedad y hace grandioso lo pequeño, convence al más incrédulo, es el caso de los amantes de Teruel (@marca registrada). El paquete turístico engloba Mausoleo + Iglesia + Torre de San Pedro + Cimborrio + Claustro. A partir de aquí tienes varias opciones en las que puedes ir restando elementos a tu visita. Todo el conjunto te sale por 9 euros pax. Lo siento, los amantes no me convencieron, la leyenda es curiosa, la historia de las momias, llama la atención, pero me resulta excesiva la puesta en escena y me sentí algo engallado. No obstante, las pinturas de la iglesia son curiosas y los sarcófagos de los amantes inspiradores pero el museo que se ha generado y la visita turística que rodea al conjunto están muy por debajo de las expectativas que el mismo Teruel ha generado.

(Estatua de los Amantes de Teruel, al fondo, la Torre de San Pedro)

 (Cúpula de la Iglesia de San Pedro)

 (Ábside de la iglesia de San Pedro)

(Sarcófago de los Amantes)

   Nos despedimos de la ciudad con la intención puesta en otro de sus grandes emblemas, Albarracín. Esperamos que esta vez, Teruel, nos convenza.